0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa invasión de Ceuta ha generado mucha espuma ideológica y política. Ha calentado a las ya ardientes tropas derechistas en contra de Sánchez, que recoge dos nuevos adjetivos: si era traidor, mentiroso, ilegítimo, corrupto, ahora es también incompetente y frívolo (por la playlist). Ante quienes ya le odiaban (pero quizás también ante sus votantes indecisos) está perdiendo el único as que no le podían discutir: se dice ahora que el inglés de Sánchez es inútil. Antonio Sempere / ApLa invasión de Ceuta ha intensificado el furor contra el vecino del sur, Marruecos. Recalentó también el tradicional antiamericanismo español, una de las pocas coincidencias de las dos Españas: restos de la guerra fría, restos del resentimiento del Maine y la guerra de Cuba, restos del republicanismo frustrado de cuando en 1945, Churchill y, después, Truman aceptaron a Franco como mal menor. Debido al entendimiento Marruecos-Israel, la invasión ha avivado, si cabe, el antijudaísmo ancestral, que la aniquilación de Gaza reinflamó.¿Hay alguien en España que piense en términos geopolíticos?En esta columna no hablo de la cuestión migratoria o de la dimensión ética de la tragedia de los cadáveres. Me he limitado a describir con pincel expresionista las reacciones emotivas, atávicas, ideológicas que circulan masivamente estos días sobre el grave conflicto geopolítico que nos alcanza. ¿Qué hacen los partidos? Agarrarse de la greña. Es estupefaciente: España está en una posición debilísima, pero los partidos solo usan Ceuta para culpar o demonizar a los adversarios.Marruecos tiene muy buenas cartas geopolíticas (lo comentaremos otro día). En cuanto a los países de la UE, usan Ceuta en clave interna: Meloni. Europa no tiene líder: la Alemania de Kohl y Merkel se ha fundido y los teutones están embarrados en su propia crisis. Francia, no digamos: está más que fracturada. Los países del Este y del Báltico tienen otras preocupaciones. Europa no existe políticamente. España está sola. En las encendidas redes ya se dan Ceuta y Melilla por perdidas, y se dice que después vendrá Canarias. Hay quien, por el contrario, toca a generala y reivindica el puñetazo aznariano a Perejil. Sea como fuere, la pelota de fútbol se deshincha. ¿Hay alguien en España que piense en términos geopolíticos?