¿Qué nos ha hecho esta vez España para que la estemos castigando así? La pregunta aflora en redes sociales y también en mensajes privados que se intercambian los marroquíes desde que el miércoles se acentuó la invasión migratoria pacífica de Ceuta y el jueves se convirtió en una avalancha. La pregunta pone de relieve que los que la formulan sospechan que las autoridades de su país han tomado otra vez represalias contra el vecino español, como ya sucedió en mayo de 2021, cuando más de 10.000 "sin papeles" entraron en Ceuta en menos de 48 horas. Entonces, la sanción marroquí fue por haber acogido en un hospital de La Rioja a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario. En redes y en conversaciones privadas con este periodista, los marroquíes, residentes en su país o en el extranjero, avanzan una retahíla de explicaciones sobre lo sucedido, a veces coincidentes con las que da la prensa española, que también se lee en Marruecos. Las hipótesis van desde un supuesto enfado de Rabat por la reciente visita del presidente Pedro Sánchez a Argel, pasando por el inicio de la tramitación en el Congreso de la proposición de ley española para otorgar la nacionalidad a los saharauis, sin olvidar la venganza por la publicación por varios medios europeos, uno de ellos El Confidencial, de revelaciones sobre el uso masivo del programa malicioso Pegasus por parte del servicio secreto interior marroquí (DGST). También dejan caer que podría ser una advertencia a Alberto Núñez Feijóo antes de que pueda presidir el Gobierno. Los marroquíes de izquierdas, críticos con la monarquía, esbozan otra conjetura. Marruecos mantiene ahora estrechas relaciones con los EEUU del presidente Donald Trump y el Israel de Benjamin Netanyahu. Ambos habrían querido vengarse de las críticas del presidente Sánchez a sus políticas, especialmente en Gaza e Irán, recurriendo a su aliado magrebí, que habría empujado a sus ciudadanos a Ceuta como ya sucedió hace cinco años. Ningún dato avala esta elucubración y el pronunciamiento del Departamento de Estado de EEUU de este viernes la desmiente. "Estados Unidos se encuentra al lado del pueblo de España, y de todos los europeos, frente a esta flagrante violación de su soberanía y derechos humanos", reza el comunicado, aunque después arremete contra el Gobierno español por la regularización masiva de inmigrantes que ha llevado a cabo. Aunque Sánchez sólo tenga palabras de agradecimiento con Marruecos, es evidente que sin la complicidad, activa o pasiva, de sus fuerzas de seguridad, todos esos marroquíes no habrían podido poner pie en la ciudad autónoma. Al principio, el flujo parecía espontáneo, provocado por la sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio que abría un boquete migratorio. Al principio también, las fuerzas auxiliares marroquíes (antidisturbios) y la Marina Real hicieron un cierto esfuerzo de contención, pero a mediados de semana tiraron la toalla coincidiendo con el inicio, el miércoles, de la celebración de la Fiesta del Trono que conmemora la entronización de Mohamed VI, hace 27 años. La fiesta concluyó ayer viernes. ¿Por qué dejaron de cumplir su papel las fuerzas de seguridad marroquíes? Quizás la respuesta esté en los análisis de algunos diarios, empezando por Le360, vinculado a Mounir Majidi, secretario particular del rey. Es la publicación más afín al Palacio Real. Abrió su portada el jueves por la noche, y en ese momento llevaba ya más de 24 horas, con el siguiente titular: "Las razones del caos migratorio en Castillejos-Ceuta y por qué el estatus de las ciudades ocupadas se convierte en una urgencia". Publicó el artículo en cuatro idiomas, incluido el español. "El episodio vuelve a poner en evidencia el estatus insostenible de los enclaves de Ceuta y Melilla", continúa. "Ambas representan anomalías geográficas, políticas y de seguridad en pleno siglo XXI", añade. "Resulta difícil concebir que parcelas de territorio situadas en Marruecos sigan siendo reclamadas como españolas", recalca. "Las fuerzas de seguridad marroquíes realizan un esfuerzo permanente para blindar estos límites, pero la sostenibilidad de este esquema se cuestiona a largo plazo", resalta el diario, dando a entender que no siempre podrán mantener ese despliegue. Además, "para la propia España el coste financiero, humano y logístico de mantener esa protección pesa de forma considerable sobre las arcas públicas", asegura. Da así a entender que traspasar la soberanía sería un ahorro para la Hacienda pública. "La restitución de Ceuta y Melilla se perfila como una salida ineludible a largo plazo", vaticina Le360. "La cuestión central ya no es determinar si estas ciudades se reintegrarán en su entorno natural, Marruecos, sino en cuánto tiempo ocurrirá y cuántos dramas humanos deberán lamentarse hasta entonces", concluye. TE PUEDE INTERESAR Opinión De la lectura de este y otros artículos da la impresión de que, pese a la buena relación hispano-marroquí, las autoridades de Rabat han llegado a la conclusión de que podían aprovechar esta oleada migratoria para demostrar que están en condiciones de tomar el control de Ceuta sin disparar un tiro y empujar de paso su reivindicación territorial. Otros columnistas afines a Rabat aprovechan los sucesos de Ceuta para poner en valor a Marruecos ante sus aliados estadounidense e israelí. Ceuta, en manos de España, "expone la vulnerabilidad de la frontera sur de Europa", escribe el analista marroquí Amine Ayoub en el diario israelí Yedioth Ahronot. "Marruecos posee, en cambio, una capacidad consolidada y bien definida para gestionar el control fronterizo a lo largo de la única frontera terrestre de Europa con el continente africano, manteniendo la capacidad práctica de restringir o flexibilizar el acceso físico en función de su evaluación estratégica". Así se "refuerza la importancia de Marruecos dentro de la gran estrategia conjunta con EEUU e Israel", concluye. Las autoridades marroquíes han demostrado de nuevo que pueden conquistar Ceuta pacíficamente en cuestión de horas, pero su imagen ha resultado muy dañada en esta semana que coincidió con la Fiesta del Trono que Mohamed VI celebró el jueves con una gran recepción en su residencia veraniega de Rincón, a 25 kilómetros de la frontera española. La fiesta empezó el miércoles por la noche con un discurso en el que el monarca se mostró orgulloso por los logros conseguidos estos últimos años. TE PUEDE INTERESAR Fuera de Marruecos nadie ha escuchado ese discurso, pero fuera y dentro de su reino millones de internautas y de telespectadores sí han visto esas imágenes de las hileras de marroquíes entrando en Ceuta, de los cadáveres de nadadores ahogados rescatados por la Guardia Civil, de preadolescentes deambulando desorientados por una ciudad que no conocen, de jóvenes explicando ante las cámaras que aspiran a vivir mejor en Europa. Se ha hablado de ello en los telediarios, en las tertulias políticas y en las noticias de periódicos occidentales que, a veces, han dejado caer que muchos fueron casi empujados a cruzar la frontera española. El perjuicio es grande para un reino que se presenta como el adalid de la modernidad en el mundo árabe y que coorganizará el Mundial 2030 con España y Portugal.
La crisis migratoria reabre el melón más deseado por Marruecos: el futuro de la soberanía de Ceuta
Los vídeos de decenas de miles de inmigrantes marroquíes entrando en la ciudad autónoma han dado la vuelta al mundo. Han causado un gran daño a la imagen de un país que se presenta como el adalid de la modernidad en el mundo islámico










