EditorialUn movimiento de esta magnitud resulta inconcebible sin la pasividad de Marruecos. Espa�a debe exigir responsabilidades a RabatCiudadanos magreb�es a su entrada a Ceuta, este jueves.EFEActualizado Jueves,
julio
23:18Audio generado con IALa avalancha de miles de migrantes que ha desbordado Ceuta no puede explicarse solamente por las mafias ni por la doctrina del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente en las fronteras. Un movimiento de esta magnitud resulta inconcebible sin la pasividad de Marruecos, cuyas fuerzas de seguridad controlan la zona cuando Rabat lo decide. La frontera vuelve as� a ser utilizada como instrumento de presi�n contra Espa�a, igual que ocurri� en 2021, cuando m�s de 8.000 personas fueron empujadas hacia la ciudad aut�noma durante la crisis provocada por la hospitalizaci�n de Brahim Ghali. Ayer la cifra estimada ascendi� a 20.000.Lo ocurrido desnuda el desequilibrio de una relaci�n que el Gobierno insiste en presentar como ejemplar. Espa�a abandon� su posici�n hist�rica sobre el S�hara, respalda a Marruecos frente a las sentencias europeas que cuestionan sus acuerdos pesqueros y ha atendido buena parte de sus exigencias diplom�ticas. A cambio, Rabat incumple la obligaci�n elemental de todo socio leal: impedir entradas masivas en la frontera sur de la UE.Resulta especialmente preocupante que Interior haya exculpado de inmediato a Marruecos y agradecido su �colaboraci�n ejemplar�. Esa actitud revela un sometimiento pol�tico que no ha proporcionado mayor seguridad a Ceuta. Al contrario, confirma que las concesiones realizadas por Pedro S�nchez no han neutralizado la capacidad de Mohamed VI para emplear la inmigraci�n como herramienta de guerra h�brida. La creciente fortaleza internacional de Rabat agrava a�n m�s una relaci�n en la que Espa�a concede y Marruecos conserva intacta su capacidad de presi�n.La crisis encuentra adem�s a nuestro pa�s debilitado por sus propias imprevisiones. S�lo 15 polic�as y 40 guardias civiles custodiaban una frontera sometida desde hac�a d�as a una presi�n creciente. Los servicios de acogida y sanitarios est�n saturados y se ha desplegado el Ej�rcito de Tierra, mientras los agentes reclaman instrucciones claras tras la sentencia del Supremo que obliga a tramitar individualmente las entradas por mar. El fallo ha revelado una laguna legal, pero el Gobierno ha dispuesto de tiempo para promover una reforma de la Ley de Extranjer�a y buscar la mayor�a necesaria. No lo ha hecho.Ceuta necesita refuerzos inmediatos, coordinaci�n nacional y protecci�n humanitaria para quienes han arriesgado la vida en el mar. Pero ning�n despliegue policial o militar resolver� por s� solo una crisis cuya llave se encuentra al otro lado de la frontera. Espa�a debe exigir a Marruecos responsabilidades verificables y condicionar a su cumplimiento la cooperaci�n pol�tica, econ�mica y europea.La inmigraci�n irregular alimenta la ansiedad social e identitaria cuando los ciudadanos perciben que el Estado ha perdido el control. Pocas im�genes transmiten con tanta fuerza esa sensaci�n como la de miles de personas entrando sin oposici�n mientras el Gobierno agradece la lealtad del pa�s que permiti� su salida.











