EditorialEl dispositivo de seguridad movilizado ayer por Marruecos contrasta con la pasividad mostrada en la avalancha de hace dos semanas en Ceuta. Ambas acciones forman parte de una estrategia de presi�n de RabatAgentes de seguridad marroqu�es en Castillejos, en la frontera de Ceuta.EFEActualizado S�bado,
agosto
23:54Audio generado con IAEl despliegue policial de ayer de Marruecos en la frontera con Espa�a en Ceuta demuestra su responsabilidad, por acci�n u omisi�n, en la avalancha de m�s de 70.000 personas el pasado 30 de julio. Si entonces, por inter�s calculado o por desidia, no quiso impedir la oleada de inmigrantes irregulares, ayer, en cambio, hizo una demostraci�n de su capacidad de control del flujo migratorio. Unidades antidisturbios de las fuerzas de seguridad marroqu�es interceptaron a centenares de inmigrantes, en su mayor�a subsaharianos, que intentaban cruzar la frontera ceut�. En el contexto de una crisis que excede a la cuesti�n migratoria, con el control del Estrecho erigido en una pieza clave del tablero, la actuaci�n de Marruecos s�lo puede interpretarse como parte de una estrategia de presi�n que obliga a Espa�a, y al conjunto de la Uni�n Europea, a actuar con responsabilidad, pero tambi�n con determinaci�n.En contraste con la obscena pasividad exhibida hace 15 d�as, las autoridades del pa�s vecino sellaron ayer los accesos a Ceuta con la pr�ctica militarizaci�n de Castillejos en aras de frustrar la avalancha que estaba convocada para el 15-A a trav�s de las redes sociales. Adem�s de situar a docenas de oteadores en las colinas cercanas al paso a Ceuta, Rabat instal� concertinas para bloquear el paso a las playas y dispuso ca�ones de agua. La frontera entre ambos pa�ses se mantuvo durante todo el d�a en una calma tensa, en medio de constantes intentos de entrada a la orilla de Ceuta, que ayer contaba con una doble protecci�n f�sica y jur�dica dado que superar las barreras flotantes instaladas hace a los inmigrantes susceptibles de una devoluci�n en caliente. En todo caso, el cerrojazo marroqu� acredita el inter�s del r�gimen alau�, por razones estrat�gicas o para sortear otro golpe en su imagen exterior, a la hora de frenar una nueva entrada masiva. Corresponde a Rabat, por tanto, aclarar por qu� no adopt� unas medidas similares el pasado 30 de julio.Resulta pertinente evaluar los objetivos que persigue Rabat con este cambio de posici�n. Especialistas en seguridad consultados por este peri�dico consideran que estamos ante la segunda parte de una estrategia perfectamente dise�ada por Marruecos. Primero, el r�gimen permite una avalancha descomunal en Ceuta tras una campa�a en redes sociales. Dos semanas despu�s, impone un control absoluto tras difundir una amenaza semejante. Estamos ante una acci�n propia de una guerra h�brida cuyo destinatario es el bloque comunitario. Sin renunciar a la soberan�a marroqu� sobre Ceuta y Melilla, y tras el giro abrupto y opaco del Gobierno de Pedro S�nchez en el S�hara -modificando sin control del Congreso una postura consensuada de la pol�tica exterior espa�ola-, Rabat aspira a dejar clara su condici�n de �nico interlocutor en el control de la inmigraci�n ilegal en una de las fronteras exteriores m�s sensibles de Europa.Al menos 5.000 migrantes siguen en Ceuta, mientras la Guardia Civil ha confirmado 15 violaciones en la ciudad aut�noma y un detenido con delitos por terrorismo desde la entrada masiva. La responsabilidad que interpela a Rabat no exime al Gobierno de Espa�a de cumplir con sus obligaciones.












