Carlota Fominaya
Madrid
Actualizado a las 02:06h.
Las vacaciones, las pantallas y la ausencia de madrugones pueden desplazar el reloj biológico de los jóvenes hasta dificultar la vuelta a la rutina escolar. Muchos adolescentes viven en verano como si estuvieran en otro huso horario: se acuestan de madrugada, se levantan ... casi a la hora de comer y, cuando septiembre se acerca, recuperar los horarios del curso puede convertirse en una pequeña batalla familiar.
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