Son las 22.30 y una familia apura la cena en una terraza frente al mar. Los niños juegan descalzos mientras los adultos alargan la sobremesa. En otra casa, unos padres dudan si dejar que su hijo vea una película más porque al día siguiente no hay colegio. El verano multiplica estas pequeñas decisiones cotidianas que durante el curso apenas generan debate: ¿conviene mantener las rutinas o es mejor relajarlas para disfrutar de las vacaciones? La respuesta, coinciden las especialistas, no admite recetas universales. Ni acostarse todos los días a la misma hora convierte a unos padres en mejores educadores, ni flexibilizar las rutinas significa hacerlo mal. La clave está en encontrar un equilibrio entre la libertad propia de las vacaciones y la estructura que los niños siguen necesitando para sentirse seguros.“A menudo buscamos consejos claros o normas que nos permitan hacerlo todo bien. Sin embargo, en la crianza rara vez existen soluciones válidas para todas las familias y para todos los momentos”, explica Lucía Torres, psiquiatra y directora médica de Tranquilamente. “Educar implica colocar en una balanza lo que se gana y lo que se pierde con cada alternativa, porque toda decisión conlleva alguna renuncia”, apunta. Durante el verano, es lógico que los horarios se relajen. Las vacaciones ofrecen oportunidades difíciles de repetir: una verbena, una cena con los abuelos, una noche contemplando las Perseidas o un paseo por el paseo marítimo cuando por fin baja el calor. Renunciar siempre a esos momentos por mantener intacta la rutina tampoco parece la mejor opción, pero una cosa es flexibilizar y otra muy distinta eliminar cualquier estructura. Dormir las horas necesarias sigue siendo fundamental para el desarrollo físico y emocional de los niños, ya que un descanso insuficiente puede traducirse en más irritabilidad, menor tolerancia a la frustración y mayores dificultades para regular las emociones. Durante el sueño, especialmente en la infancia y la adolescencia, el cerebro consolida los aprendizajes, fortalece la memoria y madura las conexiones neuronales implicadas en funciones como la atención, el autocontrol o la regulación emocional. Diversos estudios han demostrado que dormir las horas recomendadas se asocia con un mejor rendimiento cognitivo, mayor capacidad de aprendizaje y un menor riesgo de problemas de conducta y alteraciones emocionales, mientras que la privación crónica de sueño puede afectar al estado de ánimo, aumentar la impulsividad y dificultar la concentración.“Puede ser útil mantener algunos puntos de referencia: una franja aproximada para acostarse, cierta regularidad en las comidas, una rutina antes de dormir y una cantidad suficiente de horas de descanso, aunque el horario no sea exactamente el mismo que durante el curso”, señala Torres. Lo importante, insiste, es evitar los extremos: “Ni una rigidez que impida disfrutar de cualquier excepción ni una ausencia total de límites que termine desorganizando al niño y a toda la familia”.La psicóloga Lara Ferreiro coincide en que las rutinas siguen siendo un importante factor de protección emocional durante las vacaciones. Mantener horarios relativamente estables para dormir y comer, limitar el uso de pantallas antes de acostarse, aprovechar la luz natural para favorecer el ritmo circadiano o reservar tiempo para el juego libre son hábitos que ayudan a que los niños disfruten del verano sin perder del todo la referencia del curso escolar. También recomienda anticipar los cambios cuando haya viajes o celebraciones para reducir la incertidumbre, especialmente en los menores, a quienes les cuesta más adaptarse a las novedades.Más allá del horario concreto, para Torres el verdadero debate no está en si un niño se acuesta una hora antes o una hora después, sino en quién toma esa decisión. “No es lo mismo flexibilizar una norma porque los adultos consideran que merece la pena, que hacerlo porque no se sienten capaces de sostener el enfado del niño”, explica. Cuando un límite se retira únicamente para evitar una rabieta, el menor puede aprender que basta con desregularse para conseguir lo que quiere.Eso tampoco significa esperar que los hijos acepten cualquier decisión sin protestar. “Poner un límite no significa exigir que al niño le guste”, recuerda la psiquiatra. Es perfectamente normal que un niño se enfade si tiene que abandonar un juego o irse a dormir mientras el resto continúa disfrutando. La tarea de los adultos no consiste en eliminar esa frustración, sino en acompañarla sin renunciar a la decisión tomada. “Podemos decirle: ‘Entiendo que estés enfadado y que te gustaría quedarte. Hoy hemos decidido que es hora de acostarse”. Validar la emoción no implica retirar el límite.Para Ferreiro, las vacaciones tampoco deberían convertirse en un paréntesis en el que desaparezcan todos los hábitos saludables. “Las excepciones forman parte del verano, pero no deberían convertirse en la rutina”, resume. Recuperar cuanto antes los horarios habituales después de un viaje o de unos días especiales facilita la adaptación cuando llega septiembre y ayuda a consolidar habilidades que acompañarán a los niños durante toda la vida, como la capacidad para organizar su tiempo, cuidar su descanso y afrontar los cambios con mayor equilibrio emocional.Quizá esa sea la idea que mejor resume el dilema de tantas familias. No existe una hora perfecta para que un niño se acueste en verano ni una fórmula infalible para educar. “La mayoría de las decisiones importantes implican asumir alguna pérdida”, concluye Torres. Entre la rigidez y el “todo vale” existe un amplio espacio para el sentido común. Y es precisamente ahí donde, casi siempre, se encuentran las mejores decisiones.
¿Hay que mantener los horarios de los niños en verano? Claves para encontrar el equilibrio entre la rigidez y el “todo vale”
Dormir lo suficiente, conservar algunas rutinas y distinguir entre flexibilidad y falta de normas ayuda a los niños a disfrutar de las vacaciones. También hay que evitar retirar un límite para eludir una rabieta porque el menor puede aprender que basta con desregularse para conseguir lo que quiere











