Verano tras verano, la conciliación es el tema estrella entre las familias con niños y niñas. Más bien la falta de ella. Malabares, estrés, “mataciones”, rompecabezas imposibles para cuadrar horarios. Así que todos los años por esta época me pregunto lo mismo: ¿cómo lo están haciendo las familias? ¿Cómo se sostiene toda esta carga, que acaba recayendo tantas veces sobre las madres? Acudo a mis grupos de WhatsApp sobre crianza y maternidad para buscar la respuesta a estas preguntas. Y me encuentro con que, más allá del sota, caballo, rey del verano –campamentos, abuelas y teletrabajo–, las familias terminan inventándose fórmulas alternativas para conciliar. Alquilar un piso en la playa entre amigas que son madres, bajar por turnos a la piscina, contratar a una profesora que rota entre casas de familias del cole o teletrabajar desde una cafetería o coworking con zona de juegos son algunas de esas “soluciones creativas” para aquellos que pueden permitírselas.

Mi mensaje empieza así: “¡Hola! Supongo que a estas alturas del verano todos y todas estáis desbordadas de cuidar y trabajar al mismo tiempo. Estoy escribiendo un reportaje y me gustaría conocer fórmulas alternativas de conciliación, más allá de los clásicos campamentos, abuelas y teletrabajo. ¿Me contáis cómo os organizáis?”. Lo pongo a circular en todos los grupos de WhatsApp en los que estoy: crianza, clases del cole, AMPA, parque, piscina e incluso en un par de grupos de trabajo. Las respuestas no tardan en llegar.