Fátima Moyano I

Málaga (EFE).- El cambio de rutinas y el final de las clases durante las vacaciones de verano trae hasta un 30 por ciento más de tiempo frente a las pantallas para los niños, algo que conlleva riesgos por su impacto en el descanso, la actividad física y las relaciones sociales de los menores, según avisan los expertos.

El incremento del tiempo frente a las pantallas preocupa a los especialistas en salud, ya sea en los móviles y tabletas, que usan los más pequeños, o los ordenadores de sobremesa y portátiles, que emplean también los mayores, según ha explicado a EFE la secretaria de la junta directiva de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), la doctora Carmen Fidalgo.

Ha explicado que los niños «cada vez son más activos, más nerviosos, y menos tranquilos, teniendo así dificultades para conciliar el sueño, sobre todo los niños más mayores que se acuestan con el móvil y mucho más tarde».

Como consecuencia se está produciendo un aumento de la miopía y de la hipermetropía en los niños, ya que llega un momento en el que la vista se cansa y se ponen los ojos secos, ha expuesto.