Las vacaciones de invierno representan una oportunidad para modificar algunos hábitos vinculados al uso de las pantallas, aunque no alcanzan por sí solas para revertir un problema que se construye durante todo el año. Así lo planteó la docente, investigadora y divulgadora pedagógica, Viviana Postay, quien sostuvo que el desafío no pasa por prohibir los dispositivos, sino por generar más espacios de encuentro, conversación y actividades compartidas dentro y fuera del hogar.
La especialista advirtió que el receso invernal puede ser una oportunidad para generar nuevos hábitos familiares, pero aclaró que no alcanza por sí solo para revertir un uso excesivo de dispositivos si durante el año no hubo límites ni acompañamiento. "No vamos a resolver una situación de consumo problemático de pantallas ni de adicción a pantallas a la que no le hemos prestado atención en todo el resto del año", afirmó.
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Para Postay, el objetivo principal debe ser evitar que los chicos permanezcan aislados con el celular dentro de sus habitaciones. "La pantalla peligrosa es la pantalla solitaria del chico encerrado con llave en su habitación con el celular en la mano", advirtió. En cambio, recomendó construir pequeños rituales familiares que no requieren grandes presupuestos ni viajes.
