Ruth del Moral |

Madrid (EFE).- El fin del curso escolar abre la puerta a todo tipo de campamentos de verano, pero también a un mayor uso de pantallas y móviles como si fueran ‘niñeras’: así lo expone un estudio que señala que el 21 % de los padres expone a sus hijos menores a estas situaciones bajo la creencia de que se relajan.

«¿Dónde estará mejor mi bebé que en casa conmigo mientras teletrabajo?», es una de las frases que a menudo escucha la neuropsicóloga y codirectora del Máster de Neuroeducación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Patricia Mateos, que en una entrevista con EFE señala los beneficios de los campamentos de verano tras meses de esfuerzo cognitivo.

Fotografías realizadas en la colonia urbana de Save the Children en el barrio de Amate (Sevilla), en una imagen de archivo. EFE/Rosario Ostos y María Sopena

«En todos los campamentos, sean deportivos o tengan mayor o menor nivel académico siempre hay una parte lúdica y el juego tiene un valor educativo», recalca al tiempo que señala que si estas salidas no son posibles, también sirve bajar al parque o socializar con los vecinos.