Un estudio destaca que la ejemplaridad de los progenitores con el teléfono repercute directamente en la salud mental de los pequeños
La evidencia científica ya ha demostrado que la exposición temprana de los menores a pantallas tiene consecuencias en su desarrollo neurológico. Conscientes de ello, escuelas y padres de toda España tratan de limitar las horas que pasan los niños frente a ordenadores, móviles o tabletas. Pero hay un flanco de esta lucha contra la digitalización de la vida que suele quedar descubierto: el de los padres. Y los datos dicen que no se debería descuidar. Un estudio recientemente publicado en la revista Frontiers in Psychology revela que los adolescentes cuyos padres suelen distraerse a menudo con sus móviles son más propensos a mostrar conductas inseguras, lo cual puede tener consecuencias negativas en su bienestar futuro.
Muchos menores perciben que compiten con los móviles por la atención de sus padres, según recogen otros estudios. Pero, ¿realmente afecta a los hijos la sobreexposición al móvil de sus progenitores? Eso es lo que decidió investigar el autor principal del artículo, el doctor Don Grant, del Centro de Investigación e Innovación de Newport Healthcare, una organización estadounidense con varias clínicas que tratan la salud mental de los jóvenes. Más concretamente, quisieron ver si incide en la forma de relacionarse con los otros.














