La tecnología ha venido a revolucionar la vida, al dar la oportunidad de comunicarse de formas más fáciles, pero también sirve como distractor de nuestro tiempo. Aunque se cree que los jóvenes y los niños son quienes pasan más tiempo en las redes sociales, los adultos también se han sumergido en ellas, lo que afecta los vínculos familiares.

La dependencia de las redes sociales no solo afecta nuestras tareas, sino también las relaciones personales. Fue un reclamo como: “Mamá, ¿quieres más a tu móvil que a mí?”, lo que llevó a un grupo de psicólogos a estudiar cómo afecta a los hijos la dependencia del teléfono por parte de sus padres. El resultado fue el desarrollo de un apego ansioso nocivo.

Para investigar en profundidad ese vínculo, los autores desarrollaron una “Escala de interferencia del apego a los dispositivos” (conocida en inglés como Device Attachment Interference Scale o DAIS).

Se trata de una herramienta de autoevaluación diseñada específicamente para medir la perspectiva de los adolescentes sobre los comportamientos de sus cuidadores principales en relación con el uso de dispositivos tecnológicos.

A continuación, los científicos reclutaron una muestra de 600 adolescentes de entre 12 y 17 años, representativa de la población general de Estados Unidos, y les pidieron que respondieran un cuestionario sobre el apego hacia sus padres y cómo percibían el uso que estos hacían del móvil en su presencia.