“No os preocupéis, casi no confiscamos móviles. Ahora requisamos más ordenadores”. Así respondía un miembro del equipo directivo de un instituto público en Barcelona a la pregunta de si los smartphones, prohibidos en el aula en Catalunya, entraban en clase. Pero la respuesta destapaba una inquietud latente ¿Son los ordenadores un elemento de distracción en el aula que acaban siendo usados como un móvil? En un contexto educativo en el que los portátiles ganan terreno en buena parte de los centros públicos, ¿están comprometiendo el aprendizaje?, ¿provocan más adicción de pantallas? Los pediatras lamentan que Educación hace caso omiso a la petición de no sobrepasar las dos horas de conexión al día en adolescentes, que ya se superan solo en el aula. También una parte de los profesores lamenta que los portátiles no están favoreciendo el aprendizaje, dificultan su labor docente y los convierten en revisores de pantallas.“Es la primera vez, que yo sea consciente, que el sistema educativo va en contra de la salud”. Así de categórica se muestra María Angustias Salmerón, que coordina el grupo de salud digital del Comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría (AEP). Preocupa el uso y abuso de pantallas de los jóvenes y adolescentes. Un exceso que, apunta, ya se da en los centros educativos por la mañana y antes de llegar a casa porque en la mayoría de centros se sobrepasan las dos horas de conexión al día en el aula. La doctora considera que se ha hecho una “mala interpretación” de la Lomloe porque la ley, explica, pide competencias digitales, pero recuerda que no es imprescindible que se haga con pantallas. Y hace un símil: es como enseñar educación sexual practicando sexo.Es la primera vez, que yo sea consciente, que el sistema educativo va en contra de la saludMaría Angustias SalmerónAsociación Española de Pediatría“Dormir lo suficiente y la desconexión digital consciente son básicos para la salud mental”, prosigue Salmerón, que lamenta que en casa pero también en el instituto se hace demasiado uso de las pantallas. La pediatra se muestra perpleja con la actitud tomada en escuelas e institutos porque recuerda que “la educación debería ser protectora por defecto” a pesar de lo que no suceda en el ámbito privado.Pantallas con un propósito y finalidad“Hay conflicto”, apunta Carmen Llopis Pablos, experta en innovación educativa y bienestar digital y fundadora y CEO de No Solo Son Pantallas. Para Llopis, por un lado el currículum indica que hay que acabar la etapa con un nivel de competencia digital y por el otro están llegando datos de la salud mental en la adolescencia. Y aunque la experta considera que los centros educativos son entornos “bastante regulados”, reconoce que en algunos casos se está abusando de la tecnología. Recuerda que su uso es útil cuando tiene un propósito claro y siempre que sea con acompañamiento, pero reconoce el problema de usarlo “como niñera” para que el docente se encargue de otra cosa.El riesgo de sobreexposición a pantallas está en el contenido pero que también puede acabar teniendo consecuencias físicas, por ejemplo a nivel ocular, advierte Salmerón. La pediatra insiste en que solo se podrá revertir la situación tomando medidas contundentes cuando se catalogue como un problema de salud pública.Vuelta al papel y lápizLos docentes se plantanSiete comunidades españolas ya han regulado o restringido los portátiles en el aulaDavid Borrat / EFESiete comunidades ya han regulado o restringido los portátiles en el aula, apunta Llopis. Madrid es la que tiene una normativa “más contundente” para la experta porque ha eliminado el uso individual de pantallas en infantil y primaria estableciendo límites de horarios. También Illes Balears, Murcia, Galicia o Catalunya, apunta. Aunque en la mayoría de casos las restricciones aplican más en la etapa primaria. En Catalunya, según la última encuesta ESTUDES, los adolescentes pasan de media 4,8 horas de ocio al día conectados a internet y uno de cada dos jóvenes juega a diario más de dos horas a videojuegos. Y aunque buena parte del enganche puede venir fuera del aula, pediatras, docentes y también familias lamentan que estan demasiadas horas ante la pantalla en clase y no siempre trabajando. En la comunidad catalana el departament d’Educació defiende que los ordenadores se usan en los institutos siempre bajo el criterio docente siendo una herramienta más en el aula pero niegan que su uso sea “intensivo y exclusivo”, sino que es “puntual y con criterio pedagógico”. El docente y portavoz de Professors de Secundària (ASPEPC•SPS) Andreu Navarra discrepa de esta afirmación y lamenta que “la escuela sobrecarga con pantallas” y que se usan más de lo que los profesores desearían a pesar de las recomendaciones de salud. “Los ordenadores no están en el aula por un criterio pedagógico”, sentencia.La escuela sobrecarga con pantallasAndreu NavarraDocente y portavoz de Professors de Secundària (ASPEPC•SPS)El profesor lamenta que las pantallas junto con la sobrecarga laboral llevan a que el docente esté haciendo excels mientras que en el aula los alumnos miran Netflix o chatean por Instagram. Avisa que los ordenadores “deshumanizan el aula” y que es necesario pensar en lo que se está dejando de hacer por culpa de las pantallas aunque apunta que ya está haciendo Suecia, porque los ordenadores “perjudican la salud”.A favor del uso regulado de la tecnología, Llopis reconoce también que al mismo tiempo es necesario volver a la escritura y la lectura en papel porque permite un pensamiento más profundo. La experta reconoce que hay que preparar al alumno para competencias del futuro también cognitivas y metacognitivas como la creatividad y el pensamiento crítico. Y avisa que hay que vigilar que la tecnología no convierta a los alumnos en “sujetos pasivos”. Llopis lamenta que dejando de escribir a mano nos estamos saltando la fase inicial de grafomotricidad que puede estar repercutiendo en la comprensión lectora.Andreu Navarra, es docente de historia y su asignatura se hace con papel y boli. Porque asegura que la didáctica “es un fracaso” con los ordenadores. Otra docente del ámbito de las humanidades de un instituto público barcelonés secunda las palabras de Navarra y asegura que los departamentos de educación han “negligido” y deberían de tener una actitud más proteccionista hacia los alumnos. Lamenta que los libros de texto fueran substituidos por una cuestión económica y que ello generó que los docentes deban hacer su propio material, algo que el ámbito humanístico no acaba de ver. Los alumnos pasan muchas horas en el aula expuestos a pantallas y ello ha llevado a una reflexión en el centro en el que trabaja. Ella este curso se ha “rebelado del todo” e imparte sus asignaturas con libreta y materiales físicos y hace tomar apuntes. Reivindica el poder y la importancia de la escritura a mano y revindica que cuando aprendes escribiendo y no pulsando una tecla “se te queda más”. Cuenta que en sus explicaciones en clase pide que los alumnos bajen las pantallas pero no todo el mundo lo hace. Algo que supone un enfrentamiento constante”, lamenta. Y más de lo que le gustaría comporta frenar la clase o requisar ordenadores. Pide crear entornos digitales seguros porque a pesar del capado los alumnos se bajan aplicaciones e interactúan entre ellos Y se pregunta si su tarea es dar clase o revisar pantallas. En su centro son unos cuantos compañeros los que se han significado como ella, especialmente del ámbito humanístico.También se ha encontrado con alumnos que reivindican poder tener libros, especialmente a partir de 3º de la ESO. “Como docente tengo que tener plan A, B y C cuando uso la tecnología”. Lamenta que hace 20 años se criticaba la educación por ser poco innovadora pero que quizás ahora “nos hemos pasado de frenada” y augura que volveremos a los exámenes orales y escritos por culpa de ChatGPT.Nuevos retosLa IA y la pereza cognitivaLa IA supone un reto social, también a nivel educativo. El departament d’Educació de Catalunya estan elaborando orientaciones para ayudar a los centros a hacer una integración de la IA “coherente” con los objetivos de aprendizaje para que aporte “valor pedagógico” y sea un apoyo en el aprendizaje pero recuerda que el uso de IA no está permitido en menores de 14 años. Carmen Llopis considera que la IA ha venido para quedarse pero que le pone “los pelos de punta ver como “sustituye muchas competencias y pensamiento”. Avisa que la ciencia dice que la IA genera pereza metacognitiva. Aunque a corto plazo mejora el rendimiento, pero los alumnos no retienen ni se apropian del conocimiento. Todo ello obliga, considera a repensar como se enseña y cómo se evalúa. Pero insiste en que la IA no puede sustituir algo que nunca has aprendido. “Puedo aparcar ahora mismo sin cámara, sin un sustituto de asistente al aparcamiento, porque en algún momento supe aparcar. Primero tengo que saber hacer un esquema, aunque sea para poder valorar si el esquema de la IA es bueno o malo”, ejemplifica.A la excesiva conexión en el aula que critican pediatras y docentes, se une lo que sucede cuando acaba la clase. Hay familias concienciadas con la desconexión digital, que no han entregado móvil a sus hijos y que se encuentran que el enganche llega a casa de la mano del portátil porque en muchos centros públicos catalanes están obligados a llevárselo para cargarlo o para hacer tareas. Esto es lo que lamenta la madre de un alumno que acaba de concluir 1º de la ESO y que asegura que no puede aplicar controles parentales al ordenador del instituto por no ser la propietaria del dispositivo. La distracción que considera que supone la pantalla para su hijo la obliga en ocasiones a tener que cerrar el wifi para que se concentre en una tarea o a esconder el dispositivo si el menor está solo en casa. Educació apunta que los ordenadores pueden salir o no de los centros en función de sus decisiones y eso no implica que hagan uso cada día aunque señalan que llevarlo a casa “favorece la disminución de la brecha digital” en alumnos sin dispositivo en el domicilio. Llopis considera que es fundamental trabajar la “resiliencia digital” pero que debe ser un ejercicio comunitario porque aunque la mayoría de institutos tengan cerrado el Wifi, los alumnos aprenden a saltarlo. Además asegura que es importante formar a las familias en las herramientas con las que cuentan para poder ejercer un mayor control digital y que no deben dar de alta a sus hijos en redes mintiendo en la edad porque entonces la plataforma posiciona con un filtro de contenidos acorde con la edad. Aunque reclama ayuda de las instituciones y que las tecnológicas creen herramientas. “Es el momento de regular como en su día se hizo con el tabaco”, reclama. E insiste en que la tecnología en el aula nunca puede substituir experiencias que no se hayan vivido en el mundo real. “SI no hemos leído suficiente en papel, no podemos dar el salto al PDF”, asegura.Control parentalEl problema de la connexión que llega a casaLas familias están divididas. “Tenemos AFAs que están encantadas con el mundo digital porque además les ahorra peso en la mochila de sus hijos y otras que no quieren pantallas”, apunta Cristian Gil, presidente de FAPAES. Aunque reconoce que el sentir general es que es necesario reducir las horas de exposición a pantallas en los centros educativos porque en muchos llegan a ser hasta cuatro al día. Así, algunos centros han abandonado los portátiles porque las familias se quejaban de los problemas que comportaba en casa, apunta. Gil ve fundamental regular las horas de pantalla que pasan en el centro, pero insiste en la importancia también de lo que se hace en casa y apunta que preocupa la cantidad de horas que los adolescentes pasan con el teléfono. También lamenta que el departament no restrinja suficientemente los dispositivos permitiendo que los alumnos se salten los controles. El presidente de FAPAES defiende la idea es menos pantallas por motivos médicos pero advierte de “cargar a los alumnos como si fueran sherpas”.El uso de ChatGPT supone un reto educativoGetty ImagesCarmen Llopis, lamenta que el docente está “estresado” porque ha habido un momento en que si no eras tecnológico, estabas pasado de moda. Considera crucial un ejercicio de reflexión colectiva para no “volver a caer en el impulso en el que caímos con la introducción de la tecnología”. “El péndulo se nos fue a una especie de borrachera tecnológica. Y augura que se volverá a un modelo “mucho más humanista de la educación”. Y que se verá un cambio exigido por familias, instituciones y quizás hasta por los alumnos porque su salud mental está en juegoNacida en Barcelona (1978), trabaja en La Vanguardia desde julio de 2009. Ha pasado por la Hemeroteca Digital y los departamentos de Producción Propia y Última Hora, en la edición digital. Ahora en la sección de Sociedad
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