El cambio de rutinas y el final de las clases durante las vacaciones de verano trae hasta un 30 % más de tiempo frente a las pantallas.

Con un promedio diario de uso de hasta cinco horas, la situación se ha vuelto perjudicial para los niños. Los panoramas al aire libre surgen como una buena alternativa.

El cambio de rutinas y el final de las clases durante las vacaciones de verano trae hasta un 30 % más de tiempo frente a las pantallas.