Estamos de lleno en las vacaciones escolares y para muchos padres surge la eterna pregunta: ¿les ponemos deberes a nuestros hijos? Estas tareas buscan evitar la pérdida de aprendizaje durante las vacaciones, reforzar conceptos clave y asegurar que los estudiantes regresen a clase preparados. Sin embargo, ¿funcionan realmente? ¿Son necesarios?
María Jesús Campos Osa, psicóloga educativa, es tajante al respecto. “No, no son necesarios. El aprendizaje, consolidación de conocimientos y contenidos, así como el refuerzo de lo trabajado y aprendido durante el curso se puede hacer empleando otros recursos y haciendo otras actividades alejadas de los típicos cuadernillos, fichas o deberes”, afirma.
Para la experta, esta época es de merecido descanso del aprendizaje obligatorio. ¿Significa esto que no deberían “aprender” nada durante el verano? Por supuesto que no. Lo que representa es que su aprendizaje debería estar mucho más motivado por sus intereses que por las tareas asignadas. Repasamos cómo deberíamos incorporar un cuadernillo a las vacaciones si así decidimos hacerlo.
Cuadernillos en verano, ¿una carga o una oportunidad?
Una carga de tareas durante todo el año contradice el propósito de las vacaciones. “No desconectar de obligaciones escolares tiene el mismo impacto que no desconectar de las laborales”, afirma Campos. Si bien es inevitable que algunos conocimientos se olviden durante el verano y que el aprendizaje se ralentice (dos meses sin ejercitarse es mucho tiempo), esto no se puede evitar con informes de lectura ni tareas de matemáticas. Es normal que los estudiantes olviden parte de lo que aprenden cada año, pero repasarán la información cuando empiecen las clases.












