DiligenciasEl patriotismo no puede significar seguidismo incluso en las horas m�s dram�ticas, b�sicamente porque el drama es fruto de la incompetencia gubernamental y de la fatal estrategia que identifica la responsabilidad pol�tica con dar la raz�n a la oposici�nFuerzas de seguridad espa�olas controlan la frontera en Ceuta.AP Photo/Antonio SempereActualizado Martes,
agosto
23:05Audio generado con IASe vuelve a cumplir la regla elemental de Jean Baudrillard en su Agon�a del poder: convertida la pol�tica en un simulacro, los gobernantes parecen gestionar un sistema autom�tico que se pilota a s� mismo. La mayor parte de los miles de marroqu�es que entraron en Ceuta hicieron, al parecer, una excursi�n con el resultado de decenas de muertos. Tras unas horas de paseo, volvieron a su pa�s sin que se les aplicara la Ley de Extranjer�a y sin que el Gobierno tomara decisi�n alguna con respecto a la �violaci�n de la integridad territorial� sufrida. Los restos de la excursi�n -subsaharianos que Marruecos no quiere y menores marroqu�es que sus familias tampoco- se quedan y su gesti�n se asignar� a la burocracia agotada, a las ONG y a la saturaci�n de im�genes que en redes y teles trivializan el esc�ndalo y el sufrimiento.La saturaci�n incorpora un meme informativo creado para la ocasi�n: otra crisis resuelta por el presidente, que durante ocho a�os ha hecho frente con �xito a una playlist de infortunios y adversidades. El �xito va a impedir, tambi�n esta vez, responder por una crisis que pod�a haberse evitado con la cooperaci�n y un trabajo serio de los servicios de inteligencia y de los ministerios de Interior y de Defensa. A Grande-Marlaska y a Robles es la segunda vez en un lustro que les ocupan masivamente territorio y no solo no dimiten, sino que se enfadan si la opini�n p�blica se lo pide. De hecho, el departamento de comunicaci�n de la Moncloa ha evacuado su �ltima genialidad, repetida por las antenas parab�licas m�s delirantes: sea patriota y apoye al Gobierno, que nos ha atacado la internacional reaccionaria.Pedro S�nchez hace mucho que hizo de la pol�tica exterior pol�tica personal y de partido, excluyendo a las Cortes de las decisiones claves para el inter�s general en la materia. El patriotismo no puede significar seguidismo incluso en las horas m�s dram�ticas, b�sicamente porque el drama es fruto de la incompetencia gubernamental y de la fatal estrategia que identifica la responsabilidad pol�tica con dar la raz�n a la oposici�n. Vayan con esta chatarra a los ceut�es, de todos los partidos, abandonados pero ejemplares en su comportamiento c�vico estos d�as. Bien pensado, ser� que patriotismo alcanza aqu�, gracias a la cercan�a etimol�gica, una dimensi�n sem�ntica distinta: la patrimonial, ya ensayada en otros lugares y momentos hist�ricos y que tambi�n expresa la agon�a del poder, pero en su versi�n democr�tica.














