La cocina menorquina sigue hablando de mar, de huertos, de quesos curados, de pescadores que salen a faenar en busca del mejor g�nero y de vinos nacidos entre paredes de piedra seca. Pero, a esa tradici�n, se ha sumado una generaci�n de cocineros que ha entendido que el futuro pasa por reinterpretar el recetario de siempre, pero sin perder su esencia. Mah�n se ha convertido en el mejor ejemplo de esa transformaci�n. Del refinamiento de un joven chef premiado internacionalmente a un restaurante al que se s�lo se puede acceder en barco o de un bistr� frente al mercado a un arroz con vistas al Parque Natural de s'Albufera des Grau, proponemos siete direcciones que explican por qu� la capital de Menorca ya no solo se visita, tambi�n se saborea.La Cocina de CristineSardina marinada y escabechada en fr�o con verduritas, base de ajoblanco y aceite verde.Hay restaurantes que justifican un viaje por s� solos, y La Cocina de Cristine es uno de ellos. Ubicado en el c�ntrico hotel Cristine Bedford, se ha convertido en la mesa m�s codiciada de la ciudad gracias al talento de Pau Sintes. Con apenas 25 a�os, este cocinero nacido en Alaior, representa la nueva generaci�n de chefs menorquines. Con experiencia en cocinas como El Celler de Can Roca, los Hermanos Torres o Sa Llagosta, fue reconocido en 2022 con el European Young Chef Award. "Una de las cosas que m�s define mi cocina es la reinterpretaci�n de recetas populares o hist�ricas, intentando modernizarlas siempre desde el m�ximo respeto hacia el producto y hacia todas las personas detr�s de cada plato", explica. Ese respeto se traduce en unos platos profundamente ligados a la isla, donde el pescado ocupa un lugar protagonista, y donde cada ma�ana, el propio chef selecciona personalmente las mejores piezas en la lonja para trabajarlas pr�cticamente en su totalidad, inspirado por cocineros como �ngel Le�n o Josh Niland. La experiencia comienza con un pan de masa madre elaborado con trigo xeixa acompa�ado por mantequilla artesana, aceite de oliva de Binissaida y flor de sal de Fornells. Despu�s llegan sus particulares mejillones menorquines, una brillante reinterpretaci�n de una receta tradicional, antes de dar paso al pescado del d�a, aut�ntico protagonista del men�. "La isla lo marca absolutamente todo: el ritmo, las temporadas y la manera de entender la cocina", asegura Sintes.D�nde: Carrer de la Infanta, 19. Precio medio: 55 �.CandelaErizo en su propia concha.Frente al Mercat des Peix de Mah�n, este bistr� informal se ha convertido en una de las mesas imprescindibles de la ciudad. Su cocina parte del recetario mediterr�neo, incorpora sutiles influencias internacionales y pone el foco en el producto de temporada con platos como los bu�uelos de escarola o el cannel� con chantilly de pralin� de avellana. Detr�s de este proyecto est�n Patricia, Rub�n Call y Daniel Molero. "Nos gusta que todo el equipo conozca los procesos de elaboraci�n para poder transmitirlos al cliente cuando presentamos los platos y explicamos la pizarra. Daniel, adem�s de ser un gran cocinero, es el pilar del proyecto. En la sala buscamos recuperar la atenci�n al detalle del servicio cl�sico, con elaboraciones que se terminan en mesa, pero desde una cercan�a que haga sentir c�modo al comensal. Tambi�n hemos construido una carta de vinos poco habitual en Menorca, trabajando en su mayor�a directamente con las bodegas. Es un esfuerzo importante, pero creemos que marca la diferencia", explica Patricia.D�nde: Plaza de Espa�a, 27. Precio medio: 50 �.Oysters MenorcaLa terraza de Oysters Menorca.Nacido de la pasi�n compartida por el mar y la excelencia gastron�mica, el proyecto de Tobias Kruijssen, Benito Escat y Pol Castells ha convertido las ostras, el caviar y el champ�n en el centro de esta propuesta sofisticada en la que el aut�ntico protagonista es el buen producto. Su carta es un viaje por algunos de los mejores sabores del mar. Las ostras, seleccionadas en aguas del Mediterr�neo, el Atl�ntico, el Mar del Norte, el B�ltico y el Cant�brico, conviven con mariscos como king crab, bogavantes o gambas tama�o XXL, adem�s de con una cuidada selecci�n de conservas premium donde destacan las anchoas, los boquerones y los ahumados de anguila, at�n y salm�n. Entre los imprescindibles destacan el brioche de cangrejo real, de gamba o de salm�n ahumado, la pasta con caviar, los huevos fritos con caviar, el carpaccio de gamba, la ensaladilla de cangrejol, el tartar de at�n rojo o el c�ctel de gambas.D�nde: Carrer de Basti�, 7. Precio medio: 40 �.Pigalle Caf�El mostrador de Pigalle Caf�.La revoluci�n gastron�mica de Mah�n tambi�n empieza a primera hora de la ma�ana. Aqu� el desayuno se convierte en un peque�o ritual gracias a su propio obrador, situado a escasos metros, del que salen a diario panes de masa madre, focaccias, boller�a artesana y algunos de los mejores cruasanes de la isla. Al frente est�n Emmanuel de Sola y St�phanie Roulier, quienes han sabido trasladar la tradici�n francesa a Menorca sin perder de vista el gusto local. "Adem�s de la boller�a y los dulces franceses, hemos incorporado propuestas m�s saladas, como el cruas�n de jam�n serrano y queso para adaptarnos al paladar espa�ol", explica De Sola.D�nde: Carrer de Basti�, 4. Precio medio: 6 �.CantinaPuerro a la brasa de Cantina.Para sentarse a la mesa de Cantina hay que navegar hasta la Illa del Rei, el islote donde Hauser & Wirth ha creado uno de los espacios culturales m�s fascinantes de todo el Mediterr�neo. Junto a la galer�a de arte, el restaurante propone una cocina basada en el patrimonio gastron�mico menorqu�n y en el trabajo de agricultores, pescadores y productores locales. Este a�o, adem�s, ha recibido dos estrellas Food Made Good por su compromiso con la sostenibilidad.D�nde: Illa del Rei. Precio medio: 45 �.ES SUISLa barra de Es Suis.Se ha convertido en uno de los locales con m�s ambiente de la ciudad, gracias a una f�rmula tan sencilla como es la uni�n de bikinis gourmet, buenos vinos y c�cteles. Detr�s del proyecto est�n el chef Pau Sintes y Christian Balle, que recuperaron el nombre de un antiguo bar que ocupaba este mismo espacio hace casi un siglo. La carta gira en torno a cinco bikinis elaborados con productos de la isla, y bautizados con las calles que desembocan en la plaza, haciendo un bonito gui�o a la historia del barrio. Al terminar, nada como dar un paseo hasta El Trocadero 1934, una cocteler�a cl�sica de los mismos propietarios, inspirada en el hist�rico cabaret que existi� all� en los a�os 30.D�nde. Placa del Pr�ncipe, 11. Precio medio: 35 �.TamarindosLa bella terraza sobre el mar de Tamarindos, en Es Grau.A cinco minutos de Mah�n, en Es Grau, Tamarindos presume de una terraza pr�cticamente suspendida sobre el agua, con vistas privilegiadas al Parque Natural de s'Albufera des Grau. Aqu� los protagonistas son los arroces, los pescados y el marisco. La paella de gamba roja menorquina es uno de sus imprescindibles, aunque tambi�n merece la pena abrir boca con el brioche de sobrasada, queso Mah�n y miel. Para acompa�ar, nada mejor que uno de los vinos de Bodegas Binifadet, de los propietarios del restaurante, Luis Angl�s y Patricia Men�ndez. Justo enfrente se encuentra el Bar Tamarindos, su versi�n m�s desenfadada, ideal para un aperitivo, una comida informal o un c�ctel al atardecer.D�nde: Carrer Pas des Tamarell, 14. Es Grau. Precio medio: 40 �.