El flechazo llega con sus calas y sus aguas cristalinas, pero la relaci�n se asienta con los hoteles boutique que se esconden en rincones serenos de la isla, su interesante oferta cultural o sentados en una mesa en Ciudadela tomando un arroz con vistas al puerto. Menorca hace tiempo que brilla -y no s�lo en verano- con luz propia; sin hacer ruido y sin buscar protagonismo, lo tiene todo para entregarse a la buena vida.HotelesEn los �ltimos a�os, la isla se ha llenado de alojamientos con encanto que son un destino en s� mismos. En esta ocasi�n nos alojamos en Cap Menorca, un hotel ubicado en una antigua base militar que acoge 15 suites abiertas al exterior con jard�n y piscina privados. La sencillez lo impregna todo, al tiempo que no hay detalle dejado al azar en un ambiente que traslada a los pueblos de la isla. Es ese lujo silencioso del que tanto se habla y que tan bien trabajan en Menorca. Miembro de la familia Relais & Ch�teaux, la oferta gastron�mica mira tambi�n al entorno.Hotel Cap Menorca.El chef Miquel A. Mu�oz interpreta Menorca de una forma honesta; en Casa del Mar el producto fresco marca una carta de sabores reconocibles y muy bien ejecutada. Para descubrir la isla desde el mar, en el hotel ofrecen la posibilidad de alquilar un yate o un velero (uno de ellos de 26 metros de eslora). S�lo falta elegir cala...Aguas cristalinas Ponemos rumbo al sur de la isla para pisar arena fina y blanca. All� nos esperan algunas de las playas m�s famosas, como Macarella -con su hermana Macarelleta- y Turqueta. Si se contin�a por el Cam� de Cavalls -ruta alrededor de la isla dividida en 20 tramos y que se puede recorrer a pie, en bici o a caballo- nos encontramos con el Arenal de Son Saura y su pr�xima cala des Talaier, la familiar y concurrida cala Galdana o cala Escorxada. Si optamos por ir al norte, donde la arena pasa a ser algo m�s rojiza y oscura, hay paradas muy recomendables, como la cala de Cavaller�a, Cala Morell y Cala Roja. Algo m�s animada en cuanto a actividades y restaurantes es Arenal d'en Castell, que tiene una ubicaci�n privilegiada.Gastronom�a Por el norte es parada obligada Fornells y su caldereta de langosta. Dos direcciones a tener en cuenta: Sa Llagosta (calle Gabriel Gelabert, 12) y Es Cranc (calle de ses Escoles). La oferta gastron�mica es sobresaliente. En estas l�neas damos unas pinceladas interesantes, pero hay mucho margen para improvisar y acertar. En Ciudadela, dos cl�sicos que nunca fallan: Imperi (Pla�a des Born, 5) y sus bocadillos de sobrasada y Caf� Balear (Passeig de Moll, 15), donde las colas son habituales. En este local con vistas al puerto bordan los arroces, los pescados -faenan con su propia embarcaci�n- y ofrecen una gilda de anchoa braseada, boquer�n, aceituna, alcachofa y pimiento que es un primor. Un local menos conocido a�n pero con una propuesta de nivel: Pez Lim�n (Sant Joan Baptista, 8), con platos como su pipirrana o la lengua de vaca Vermella guisada a fuego lento. En el otro extremo de la isla, Mah�n, donde la ruta empieza en el Mercat des Peix, con un ambiente lleno de p�blico local y una hora del aperitivo de lo m�s animada. En el muelle de Pons, en el municipio de Es Castell -primer pueblo del pa�s en ver salir el sol-, dentro del puerto de Mah�n, se encuentra Pintarroja, una marisquer�a actualizada, con bocados que siempre apetecen: ensalada de tomate y queso de Mah�n, bikini de sobrasada y miel, calamares a la andaluza con mayonesa c�trica, gambas rojas, cigalas a la plancha... De postre, ensaimada con pistacho y chocolate negro. Por supuesto, no puede faltar en la comanda la pomada, t�pica bebida de la isla. Facha de Pintarroja.Seguimos con la ruta: a s�lo 15 minutos de Ciudadela se encuentra Coral Menorca, con la despensa menorquina como eje conductor e influencias italianas y argentinas. El cocinero Federico Giomi firma un men� que esta temporada ha incorporado el tagliolino de pescado fresco y una producci�n propia especializada en salazones, fermentados y embutidos como el guanciale o la sobrasada. Una �ltima sugerencia para visitar y cenar despu�s, la bodega Binifadet, un lugar m�gico entre vi�edos con los productos de la huerta y las brasas como estrellas de la propuesta. Ofrecen visitas guiadas para conocer la historia de sus vinos, que tambi�n se pueden comprar.Pescado fresco de Pintarroja.ExcursionesM�s all� de las horas de cala, hay mucho que ver en la isla m�s septentrional de las Baleares. Empezando por los atardeceres en el Faro de Fav�ritx, el m�s ic�nico de los siete que tiene Menorca, y en La Cova d'en Xoroi, donde las vistas se acompa�an de buena m�sica y c�cteles. Pero si hay un sitio m�gico y singular, �se es Lithica, antigua cantera de mar�s (piedra blanca t�pica de la isla destinada a la construcci�n) reconvertida en espacio art�stico y bot�nico donde en verano se celebran conciertos abiertos al p�blico.El puerto de Ciudadela.Agenda La galer�a Hauser & Wirth se instal� en la isla del Rey (frente a la costa de Mah�n) hace unos a�os y desde entonces no ha parado de dinamizar la vida cultural de Menorca. Desde el 21 de junio, se puede ver Directionless, una gran exposici�n colectiva organizada por el reconocido artista Rashid Johnson. Uno de los barcos que se alquilan en el Hotel Cap Menorca.Ofrecen adem�s actividades -como visitas al hospital- y talleres y cuentan con una cantina con terraza para comer a la sombra del bosque de acebuches. Para acceder se puede coger el ferry en el puerto de Mah�n.