�Quia!Ninguna escuela ib�rica ha presumido como la catalana de ser una escuela inclusiva y de hacer de las necesidades especiales un festivo tapiz de diversidadJordi Pujol, en 2009.CHRISTIAN MAURYActualizado Mi�rcoles,

julio

23:01Audio generado con IALos peri�dicos descubren que el sistema educativo catal�n era mentira. �El educativo! Hace 18 a�os, la patri�tica, religiosa y ecu�nime Fundaci� Bofill realiz� un estudio sobre la educaci�n en Catalu�a basado en los resultados de Pisa. Conclu�a: �Los resultados del alumnado catal�n se caracterizan por los bajos niveles de excelencia en todas las �reas�. Durante d�cadas, el nacionalismo minti� sobre esos resultados, concluyendo que eran mod�licos, en una versi�n m�s del satisfecho autorretrato nacionalista. Falsific� la suma. La noticia de hoy es que apart� tambi�n los sumandos. Para mitigar la verdad catastr�fica, la Generalidad dispuso que los lentos no participaran en las pruebas de Pisa. Era una pr�ctica habitual. La propia consejera de Educaci�n, esa mujer, ha tenido que reconocer que en los ex�menes de final de ciclo -de consecuencias puramente estad�sticas- ya apartaban a los lentos. La Pisa catalana no era anomal�a, sino tradici�n. La mentira tiene, por lo dem�s, un dobladillo particularmente despreciable. Ninguna escuela ib�rica ha presumido como la catalana de ser una escuela inclusiva y de hacer de las necesidades especiales un festivo tapiz de diversidad. El impacto de esta pol�tica palabrera sobre la excelencia est� documentado en m�ltiples estad�sticas. Ahora se a�ade que la inclusividad solo reg�a hasta el d�a de la evaluaci�n. El d�a de la verdad. Nada nuevo tampoco en el conjunto del sistema: la dulce segregaci�n ha sido siempre el m�todo para resolver la tensi�n entre la Catalu�a imaginaria y la real. Incluso en las urnas: el Proceso solo fue un intento de hacer cuadrar el demos y asimilar los espa�oles a los lentos, como siempre ha hecho la xenofobia nacionalista.�Mentiras catalanas? No me he ocupado de otra cosa. Todas las resume Jordi Pujol i Soley. �l es Espanya ens roba. �l es la imaginaria guerra entre Catalu�a y Espa�a que empez� en 1714. �l es el oasis moral, lodazal. De ah� que se hayan aprestado a rehabilitarlo: otra cosa ser�a renunciar a la identidad. El problema de Catalu�a no es la mediocridad de su educaci�n, de su sanidad, de sus transportes, de sus empresas y de su paisaje. El problema ha sido siempre lo que se cuenta. Ni siquiera lo que cuenta a los otros, incluida aquella cr�dula y acomplejada generaci�n de madrile�os que llamaba a Pujol gran estadista. El problema es lo que se cuenta a s� misma: lo que le impide ser mejor.La falsificaci�n de las pruebas de Pisa ha tenido una consecuencia que cualquier pol�tica normal juzgar�a con severidad. Es la imposibilidad de comparar los resultados educativos de Catalu�a con los del resto de lugares. Es, en realidad, una expulsi�n. La culminaci�n del hecho diferencial. Pero ya veo al beocio coro de la tribu proclamando: ��Somos incomparables!�.