N�boa
Humanidad
Cualquiera dir�a que, como especie, vamos camino de la extinci�n y que lo �nico que se nos ocurre es recluirnos en lo que nos hace animales y no humanosSoldados estadounidenses en una operaci�n.AFPActualizado Mi�rcoles,
julio
23:03Audio generado con IAVivimos tiempos extra�os. Seguramente porque ante nuestros ojos est� desfilando un cambio de �poca cuya dimensi�n no alcanzamos a calibrar, pero que nos mantiene aturdidos y ensimismados con nuestras cosas. Tal vez por eso haya pasado desapercibido que una IA se ha escapado de un laboratorio aislado tras decidir lanzarse al ataque por su cuenta, sin supervisi�n ni orden humana. Es lo que ha pasado con un modelo experimental de OpenAI, que rompi� el cerco de seguridad de un entorno supuestamente cerrado y sin acceso a internet para hackear la plataforma de IA Hugging Face.Los humanos, mientras tanto, lidiamos con nuestras propias miserias. La primera parece ser una crisis de masculinidad. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha anunciado que el Pent�gono someter� a sus soldados mayores de 30 a�os a pruebas para medir su nivel de testosterona, la principal hormona sexual masculina que en el imaginario colectivo se asocia a la hombr�a. Y lo que inquieta a los hombres de Trump es que sus j�venes est�n perdiendo cualidades al ritmo que cae la testosterona.La idea la justifica Hegseth para que los militares rindan al m�ximo en combate: cuanto m�s hombre, m�s fuerte. Pero lo que puede sonar a disparate no es nuevo. La p�rdida de virilidad es una preocupaci�n recurrente entre la derecha MAGA. El ex presentador de la Fox Tucker Carlson ya alert� de la crisis de masculinidad hace a�os en The end of men. Contra el declive del hombre blanco recetaba el bronceado de los test�culos.En otro mundo paralelo al de la testosterona, tenemos el de la regla de las mujeres. Si desterrar el mito de la histeria femenina cost� siglos, las redes sociales lo han recuperado envuelto en papel de regalo. Porque qu� mejor que sean las propias mujeres las que cuenten con una sonrisa a los hombres c�mo deben tratarlas en cada uno de los momentos de ese -enigm�tico para ellos- ciclo menstrual. Ahora resulta que el �tero explica todos y cada uno de nuestros estados emocionales. Ya se sabe: ellos son estables y nosotras, cambiantes e impredecibles.Cualquiera dir�a que, como especie, vamos camino de la extinci�n y que lo �nico que se nos ocurre es recluirnos en lo que nos hace animales y no humanos. El pensamiento abstracto y racional se lo dejamos a la IA.














