Lara Villal�n EstambulActualizado Martes,
julio
00:28Cerca de medio mill�n de personas recorren a diario Istiklal, el coraz�n de la parte moderna de Estambul, muchos de ellos turistas que buscan sumergirse en las esencias de la ciudad. Entre el hist�rico tranv�a, las tiendas de dulces y colonias, destacan grupos de turistas parados como estacas frente a puestos de la comida callejera turca por excelencia: el d�ner. La carne de ternera, mezclada en muchas ocasiones con cordero, brilla mientras gira lentamente en un asador vertical, y una vez est� tostada, se corta en fin�simas tiras con un cuchillo m�s largo que un sable. Los turistas esperan su turno imaginando la salsa de sus sue�os, depositando todas sus esperanzas en un bocadillo que puede convertirse en una experiencia inolvidable de su viaje. Sin embargo, para sorpresa de muchos, el d�r�m no tiene salsa, ni lechuga, ni todos los ingredientes que conocemos en Europa: consiste en una mezcla de carne reci�n cortada, cebolla, tomate y en ocasiones pimiento asado, envuelto en un pan fino.El d�ner turco ha sido sobrepasado por la receta alemana y los famosos "kebab, amigo" con diferentes salsas y recetas, algunas incluso vegetarianas, que han provocado que el gobierno de Turqu�a diga basta y se plante ante la Comisi�n Europea para que su receta sea protegida como lo es el jam�n serrano o la pizza napolitana. Ankara quiere estandarizar la receta para que sea considerada una "Especialidad Tradicional Garantizada" y determinar qu� tipo de carne debe llevar y qu� guarnici�n, para que un plato sea considerado aut�ntico d�ner."Yo no digo que lo que hacen en Berl�n, K�ln o Frankfurt no est� bueno, pero definitivamente no es d�ner, aunque lo llamen as�", describe a este peri�dico Muhittin Koparan, due�o de un restaurante de kebab en el centro de Estambul. "La esencia del d�ner es la carne, no todas esas salsas que no sabes ni qu� est�s comiendo. A los turcos nos encanta la carne. Mi receta tiene 30% de cordero, el resto es ternera y sobre las especies... es secreto de la casa", contin�a. "Yo he probado el d�ner en Berl�n, en Viena, est� muy bueno. Es diferente s�, creo que pueden existir ambos, como la pizza que en cada pa�s tiene su toque", a�ade Burhan Semed, un joven que consume habitualmente d�ner.En un gesto de distensi�n culinaria, el presidente alem�n, Frank Walter Steinmeier, decidi� llevar consigo un d�ner kebab de 60 kilos durante una visita oficial a Turqu�a para mostrar la calidad de su gastronom�a. Sin embargo, la iniciativa a�n a�adi� m�s fuego a las tensiones diplom�ticas, ya que los turcos consideraron el gesto condescendiente, una situaci�n que fue escalando con las declaraciones de algunos funcionarios alemanes.Un kebab relleno de salsas y varios ingredientes en un establecimiento alem�n.GETTY"El d�ner pertenece a Alemania", dijo el ex ministro alem�n de Alimentaci�n y Agricultura, Cem �zdemir -de origen turco- quien se opone al registro de la marca con la receta turca. La hosteler�a alemana considera que de aprobarse la normativa, hundir�a miles de negocios, porque los est�ndares marcados por Turqu�a requieren una mayor inversi�n -para tratar la carne en el mismo restaurante- y se alejan del estilo creado por los alemanes de origen turco. Esta comunidad de 2,9 millones de habitantes ha creado una industria que genera 2.300 millones de euros anuales en Alemania y casi el doble en toda Europa, seg�n la Asociaci�n de Productores Turcos de D�ner en Europa, con sede en Berl�n."El kebab forma parte de Alemania, y la diversidad de sus m�todos de preparaci�n refleja la diversidad de nuestro pa�s, esto debe preservarse. En aras de los numerosos fans que tiene en Alemania, nos comprometemos a garantizar que el d�ner kebab se siga preparando y consumiendo como siempre", declar� el ministerio Federal de Alimentaci�n y Agricultura de Alemania en un comunicado."El encarecimiento del d�ner debe ser lo que compartimos con los alemanes. Cuando es muy barato la gente sospecha que sea carne de gaviota"La disputa se extiende incluso a la creaci�n del d�ner, ya que Alemania reivindica que se origin� en el pa�s en 1970, cuando trabajadores migrantes turcos empezaron a preparar la carne cortada a tiras envuelta en pan para poder llev�rsela al trabajo. Turqu�a, por su parte, asegura que el origen del plato se remonta a principios del siglo XIX, en el Imperio Otomano, cuando surgi� la idea de colocar de forma vertical una pila horizontal de carne marinada alrededor de una barra de hierro. Al colocarlo de forma vertical, se evita que la grasa caiga directamente al fuego y mantiene el jugo concentrado dentro de la monta�a de carne, a la vez que ocupa menos espacio. La misma palabra d�ner viene del verbo d�nmek, que significa girar en turco.El debate apenas ha tenido eco en Alemania, donde la poblaci�n est� m�s preocupada por el aumento del precio de este manjar callejero. En los �ltimos dos a�os ha doblado su precio, provocando incluso debates parlamentarios. Hace unos meses el partido de izquierda Die Linke solicit� al ex canciller alem�n Olaf Scholz una "reducci�n de precios" fija o subvenciones para esta comida callejera, una petici�n que fue rechazada por el gobierno. Sin embargo, Scholz se vio forzado a expresarse sobre la cuesti�n en redes sociales, donde asegur� que la subida del d�ner se debe al incremento general de los precios de la energ�a tras la guerra en Ucrania. "El encarecimiento del d�ner debe ser lo que compartimos con los alemanes, porque aqu� pagamos precios de Berl�n", dice Semed. "Cuando es muy barato la gente sospecha que pueda ser carne de gaviota", asegura con sorna.Ante una objeci�n de Alemania, Turqu�a termin� retirando su solicitud ante la Comisi�n Europea, pero los medios de comunicaci�n y pol�ticos turcos siguen presionando para hacer oficial la receta turca del d�ner. "Si bajamos la guardia, nos lo quitan todo. Primero Grecia dice que la salsa de yogur es suya, que incluso el yogur es suyo, el baklava tambi�n. Ahora Alemania cree que el d�ner es suyo, lo que nos faltaba por ver", concluye Muhittin Koparan, que sigue apostando por la misma receta desde hace cuatro d�cadas.








