Por las calles de la urbe aún se siente lo que fue y también se adivina lo que quiere ser, entrelazando sus 2.600 años de historia con propuestas de arte contemporáneo que emanan en cada rincón y una gastronomía que conquista a quien la prueba.

Es Europa, es Asia. Es Estambul, bulliciosa y ecléctica, ciudad turca que huele a café, especias y humo. Por sus calles aún perdura el sabor de lo que fue el imperio bizantino, Constantinopla y todas las capas de sus 2.600 años de historia, que se mezclan con las propue...

stas de arte contemporáneo que aparecen en los rincones más insospechados de la ciudad del Bósforo. Este es un recorrido más allá de sus atractivos turísticos clásicos.

El atractivo Istanbul Modern.

Nos encontramos en el paseo del puerto de Gálata, por lo que las aguas del Bósforo se reflejan en el edificio acristalado que es el museo de arte contemporáneo, el Istanbul Modern (istanbulmodern.org). Enfrente, Asia. Reabrió sus puertas en 2023 en la que es hoy la nueva zona comercial de Galataport y su contenido es tan importante como su continente, diseñado por Renzo Piano Building Workshop. La escalera central, que tiene tanto protagonismo, lleva a la exposición permanente Floating Islands, que abarca la escena artística de Turquía desde 1945, y a Between Worlds, el laberinto de hilo rojo de la artista Chiharu Shiota, que creó para el museo (se expone hasta el 25 de enero de 2026), representa la sangre de los habitantes de la ciudad, sus emociones, memoria e identidad. Y no nos vayamos del museo sin sentarnos en la azotea. Allí una balsa de agua perpetua, como una prolongación del Bósforo, refleja los barrios de Gálata, Karaköy y las aves que vienen a beber y que forman parte del decorado.