ActualidadLlegan las vacaciones y con ellas un motivo m�s de fricci�n entre parejas separadas: d�nde y con qui�n las pasa el ni�o. La abogada Gemma Fradera resuelve las dudas.Actualizado Martes,
julio
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Que los hijos no se dividen como en el pasaje de Salom�n sino que se comparten es un mantra que demasiados padres divorciados olvidan cuando se trata de organizar las vacaciones de verano. El inter�s del menor prima en las resoluciones judiciales de custodia porque no ha de olvidarse que es �l el que tiene derecho a pasar tiempo con sus padres. �D�nde est�n los l�mites? �Puede un progenitor planear unas vacaciones sin consultar las actividades con su contraparte? �Puede el menor decidir?
En sus m�s de 15 a�os de ejercicio, la abogada matrimonialista Gemma Fradera ha divorciado a unas 2.500 parejas —"tambi�n he reconciliado a unas 50, aunque estos casos son muy raros", apunta—, una experiencia que le ha permitido observar toda clase de conflictos con menores. Fradera responde a todas las dudas sobre las fricciones que pueden surgir en estos casi tres meses de vacaciones escolares. La situaci�n ideal, sobre todo para el ni�o pero tambi�n para los progenitores, es que haya entendimiento entre estos. Con una buena relaci�n que permite alcanzar acuerdos, las sentencias judiciales pasan a un segundo plano y los ni�os pueden disfrutar de tiempo de calidad con sus padres. Pero cuando no es el caso...�Cu�l es el r�gimen que contempla una sentencia judicial cuando no hay entendimiento?Si no hay ning�n acuerdo, el r�gimen es 15 d�as en julio y 15 d�as en agosto con cada uno de los progenitores. Y el orden de las quincenas se organiza por a�os: los a�os pares, uno tiene la primera quincena de cada mes y los a�os impares es el otro. Porque los precios de los viajes pueden variar seg�n la semana del verano, por ejemplo, la segunda quincena de agosto los billetes son m�s baratos. En caso de poder llegar a acuerdos —aunque depende de la familia—, normalmente lo que se hace es que julio se divide por semanas y agosto por quincenas.Muchas veces coincidir�n las semanas de custodia con el trabajo, confinando al ni�o a estar en la ciudad y sin pasar tiempo con sus padres...El problema es que la conciliaci�n entre la vida laboral y familiar en este pa�s todav�a la tenemos muy lejos. Es decir, no puede ser que los ni�os hagan dos meses de vacaciones o casi tres, y los padres hagan un mes. Por eso, normalmente lo que se hace es contratar durante el mes de julio unas colonias, campamentos de verano, clases de idiomas o actividades extracurriculares. En estos sitios hacen el mismo horario que har�an en un centro escolar, y los ni�os siguen el mismo r�gimen que tienen durante el a�o. Pero claro, no vamos a tener al ni�o a actividades todo el a�o porque t� y yo no nos entendamos.Estas actividades hay que pagarlas, �qu� sucede cuando uno de los progenitores no tiene las mismas posibilidades econ�micas que el otro?Cada vez est� pasando m�s. Uno de los progenitores paga su semana pero no puede pagar las dos, y el otro dice que no puede afrontar ese gasto y lleva al ni�o con los abuelos; pero el ni�o quiere ir al campamento. Aqu� s� que ni jueces ni abogados ni nadie podemos hacer nada, porque la econom�a de cada uno es la que es.�Hasta qu� punto puede decidir el ni�o qu� hacer o con qui�n pasar las vacaciones?A partir de los 12 a�os pueden escoger qu� quieren. Pero cada uno de los progenitores, cuando le toque su periodo de vacaciones, elige qu� hace el hijo. Aunque hay un sentido com�n. Con 17 a�os, no he visto a nadie que obligue a su hijo a tener que irse a un lugar. No por nada, porque va a coger el primer tren que vea o el primer taxi que encuentre, y se va a ir. Con 17 a�os t� no puedes obligar a nadie.�12 a�os no es una edad muy temprana para tener claro qu� es lo que se quiere hacer en verano? �Son ideas formadas o caprichos?El progenitor que lo tenga esos d�as es al final el que decide qu� hace el ni�o. Lo que pasa es que los hijos de padres separados juegan con el arma de que pueden decidir con qui�n viven. La normativa dice que se les debe escuchar. �Qu� quiere decir esto? Que van a hablar con el juez a puerta cerrada. Sin abogados ni padres. Esto tiene un lado bueno y otro malo. Por un lado, se trata de una conversaci�n que se da con libertad y garant�as, sin interferencia de adultos, aunque luego se sepa m�s o menos el contenido de lo que se ha discutido, no se entra en detalles. Pero por otro lado estamos dando un cierto poder de manipulaci�n y chantaje. Hay temas muy sutiles, ya no hablo siquiera de intereses que pueda haber detr�s, como el tener uso de la vivienda o el cobro de pensiones. El t�pico adolescente que quiere ir con su novio o su novia y cuando el padre o la madre le pone l�mites —"tienes que estudiar"—, opta por arrimarse al progenitor m�s laxo que le va a dejar la libertad de hacer lo que quiere, porque en ese momento para ellos lo m�s importante es su pareja, no los estudios. Lo normal es que los jueces resuelvan que se trata de una elecci�n basada en el modelo educativo, y que hay que marcar unos l�mites, que el adolescente necesita adaptarse, y que lo l�gico es que viva con los dos como siempre ha hecho.El modelo educativo puede ser tambi�n materia de fricciones incluso en las propias vacaciones. Si un progenitor decide llevar a su hijo a actividades con las que el otro no se alinea, por ejemplo caza o toros, que tienen una carga ideol�gica, �puede oponerse?S�lo puede oponerse cuando suponga un riesgo para la salud del menor, o que le suponga un perjuicio. Es decir, si al hijo le va a crear un estr�s tener que coger un arma, por ejemplo; si vivir una experiencia de caza en la que se matan animales va a ser horroroso para el ni�o porque no le gusta, entonces s�. Pero si no afecta al ni�o, cada uno puede elegir qu� actividades va a hacer el ni�o sin que el otro pueda interferir.Como apuntaba antes, lo normal es que haya acuerdo entre los padres, porque lo importante es el ni�o, pero esto no siempre es as�...Sobre todo cuando est�n reci�n divorciados, y m�s cuando el divorcio no se ha llevado a cabo de mutuo acuerdo. En esos casos, en el primer verano hay muchos problemas. Todos sienten que pierden derechos si el r�gimen de visitas no se cumple al pie de la letra. Los padres tienen muchos miedos, sobre todo a perder a sus hijos. A medida que pasan los a�os, ves que la gente se va relajando y hablan sobre lo que es mejor para el ni�o. Apuntarlo a un campamento de verano suele ser un acuerdo com�n; lo pagan entre los dos o buscan otras opciones, pero se rebaja mucho la tensi�n, los conflictos y las discrepancias. Yo intento hacerles ver que, a pesar de sus sentimientos y sus miedos, esta es la evoluci�n que mejor atiende al bien del ni�o.Parejas














