Las vacaciones escolares suelen ser uno de los momentos más delicados para muchas parejas separadas con hijos. Cambios de fechas, viajes, desplazamientos o simples diferencias de criterio pueden acabar convirtiéndose en motivo de conflicto. ¿Quién decide el destino? ¿Puede uno de los progenitores viajar al extranjero con los hijos sin permiso del otro? ¿Qué ocurre cuando no hay acuerdo? Delia Rodríguez (Madrid, 41 años), abogada especializada en derecho de familia, deja clara una idea principal: “Si no hay acuerdo entre los progenitores, siempre prevalecerá el interés del menor”. “Es un principio que guía cualquier decisión judicial relacionada con los hijos y con las vacaciones”, prosigue la directora ejecutiva de Vestalia Abogados, que explica que cuando los padres no alcanzan un acuerdo los tribunales analizan las circunstancias concretas de cada familia para garantizar que el menor pueda mantener una relación adecuada con ambos: “Y disfrutar de un tiempo de descanso acorde a su edad y conservar, en la medida de lo posible, su estabilidad emocional y cotidiana”. “No se trata de proteger los intereses de uno u otro progenitor, sino de buscar la solución que mejor responda a las necesidades del niño”, incide Rodríguez. PREGUNTA. ¿Puede uno de los progenitores organizar un viaje o reservar unas vacaciones sin consultar previamente al otro?RESPUESTA. Depende del tipo de decisión. Si hablamos de cuestiones ordinarias, como elegir alojamiento, organizar actividades o decidir un destino dentro de España durante el periodo vacacional que le corresponde, cada progenitor puede actuar con autonomía. Ahora bien, eso no significa que el otro deba quedar al margen. Es importante facilitar información básica sobre dónde estará el menor y cómo contactar con él. Las decisiones que afectan al ejercicio de la patria potestad sí deben tomarse de manera conjunta. Es el caso de los viajes al extranjero o de la obtención y renovación de documentos como el pasaporte o el DNI. Cuando existe desacuerdo, la única vía es acudir a los tribunales para que sea un juez quien resuelva.P. Uno de los conflictos más habituales surge cuando uno de los padres quiere viajar al extranjero con los hijos. ¿Qué autorizaciones son necesarias y qué ocurre si el otro se opone?R. Los desplazamientos internacionales generan muchos conflictos porque, en determinados supuestos, pueden plantear riesgos relacionados con una posible sustracción internacional de menores. Por eso, cuando ambos progenitores comparten la patria potestad, lo recomendable es contar con la autorización expresa del otro y dejarla reflejada por escrito. Si uno de ellos se opone al viaje, el otro no puede decidir unilateralmente. Tendrá que solicitar autorización judicial y será el juez quien valore las circunstancias concretas: el destino, la duración del viaje, las razones de la oposición y la existencia o no de riesgos para el menor. La decisión siempre se adoptará pensando en su bienestar.P. ¿Qué problemas suelen llegar con más frecuencia a los juzgados durante el verano relacionados con el reparto de las vacaciones?R. Los conflictos más habituales tienen que ver con el incumplimiento de los periodos vacacionales acordados o establecidos judicialmente. Son frecuentes los cambios de fechas decididos por una sola de las partes, las discrepancias sobre los horarios de entrega y recogida de los menores y las dificultades para coordinar desplazamientos. También aparecen muchos desacuerdos relacionados con los viajes al extranjero o con la falta de información sobre el lugar donde se encuentran los hijos durante las vacaciones. En la mayoría de los casos, los tribunales intentan dar respuestas ágiles y prácticas, reforzando lo ya establecido en el convenio regulador o en la resolución judicial previa y adoptando medidas urgentes cuando resulta necesario.P. ¿Qué sucede si, habiendo autorizado un progenitor la salida del menor al extranjero para disfrutar de un periodo vacacional, el otro decide no regresar a España con el menor una vez finalizadas las vacaciones?R. La autorización para la salida del menor al extranjero durante un periodo vacacional permite que el desplazamiento se realice de forma lícita. Sin embargo, si una vez finalizadas las vacaciones el progenitor que viajó con el menor decide no regresar y retenerlo en el extranjero sin el consentimiento del otro, estaríamos ante un supuesto de sustracción internacional de menores por retención ilícita. Por eso, cuando existan indicios fundados de que el otro progenitor podría no retornar con el menor, resulta recomendable valorar con cautela la prestación del consentimiento para la salida internacional y, si fuera necesario, solicitar judicialmente la adopción de medidas preventivas, como la retirada o prohibición de expedición del pasaporte y demás documentos necesarios para la salida del territorio nacional.P. Desde su experiencia, ¿qué recomendaciones daría a las familias separadas para evitar que las vacaciones se conviertan en una fuente de conflicto para los padres y de estrés para los hijos?R. La principal recomendación es cambiar el enfoque. Las vacaciones funcionan mucho mejor cuando los progenitores dejan de entenderlas como un reparto de tiempos o una reivindicación de derechos propios y empiezan a contemplarlas desde la perspectiva de sus hijos. Planificar con antelación cuestiones como las fechas, los desplazamientos o la documentación necesaria para viajar evita muchos problemas de última hora. También ayuda mantener una comunicación básica pero eficaz y ser capaces de mostrar cierta flexibilidad cuando surgen imprevistos. Los hijos no deberían verse obligados a gestionar los conflictos de los adultos. Cuando los padres consiguen situar sus necesidades en el centro de las decisiones, las vacaciones dejan de ser un motivo de enfrentamiento y se convierten en lo que deberían ser: un tiempo para descansar, disfrutar y crear recuerdos con ambos progenitores.
Delia Rodríguez, abogada de familia: “Las vacaciones mejoran cuando los padres separados dejan de entenderlas como un reparto de tiempos”
Cambios de fechas, viajes internacionales y otros desacuerdos sobre la custodia de un menor convierten el verano en una de las épocas con más conflictos entre progenitores que rompieron su relación







