¡Qué horror los incendios! ¿Cómo es posible que ante la evidencia de esta catástrofe, las llamadas fuerzas políticas no sepan ponerse de acuerdo para elaborar un pacto de Estado que una voluntades y medios contra este desastre? Les doy la respuesta. Porque al PP y Vox, esas siamesas, no les da la real gana. Sólo les guía hacer daño al Gobierno, cuando el sentido común nos grita que tal actitud, miserable, repugnante, se les vuelve en contra. ¿No me creen? Esto dijeron los representantes del PP cuando se les propuso el pacto tras los pavorosos incendios de Castilla y León, una vez constatada aquella terrible demostración de desidia e incompetencia que había dado el gobierno de Alfonso Fernández Mañueco: no era posible fiarse de un gobierno rodeado de “corrupción” y al que le quedaba “poco tiempo de vida”. Razones, como se ve, de gran altura científica. Y moral.
Claro que las llamas son política. Por supuesto. Y lo son desde el momento en el que las comunidades regidas por el PP y Vox, en tenebroso anuncio de lo que pasará si desgraciadamente alcanzan el poder nacional, nos demuestran acuerdo de gobierno, uno tras otro, que por motivos puramente ideológicos, en el fondo un puro subterfugio para defender al capitalismo más rampante que durante siglos ha esquilmado a países y asesinado a personas, nunca, jamás, van a representar los intereses y atender las necesidades de los ciudadanos de a pie. Esa negación del cambio climático, acorde con el trumpismo más ignorante, más depredador y más canalla es un atentado a la vida de las personas, un peligro mortal para nosotros, pero aún más para nuestros hijos o nietos. No son meras impresiones de un rojo enfermizo. Veamos los datos tras las humillaciones a las que ha sometido el partido de Santiago Abascal y cierra España a las huestes de Núñez Feijóo, poquita fe en sus capacidades, en la conformación de los últimos gobiernos regionales.














