A estas alturas, nadie deber�a dudar de que nos enfrentamos a una emergencia clim�tica de un nivel desconocido hasta la fecha. Los negacionistas del cambio clim�tico se parecen cada d�a m�s a los que negaban que la Tierra era redonda.El fuego est� destruyendo Espa�a. No es una exageraci�n. Se est�n quemando bosques, casas y pueblos enteros obligando a confinar o a desalojar a cientos de miles de personas. Muchas han perdido toda su vida y no saben c�mo van a sobrevivir a la tragedia. Y la cosa no ha hecho m�s que empezar. Todav�a no ha llegado el mes de agosto y se prev�n nuevas olas de calor y vientos racheados que nos llevar�n a nuevos incendios por toda la geograf�a del pa�s. La situaci�n no puede ser m�s dram�tica y es urgente tomar medidas para paliar los efectos a corto plazo y prevenirlos a medio y largo plazo. Y la �nica forma de hacerlo, como dijo el domingo el rey Felipe, es "juntos". Algo dif�cil ante el clima de crispaci�n que alimentan nuestros pol�ticos sin cesar.La �nica buena noticia es que, pese a las declaraciones p�blicas de los pol�ticos impresentables de siempre, esta vez se est� trabajando de forma coordinada por parte de todas las administraciones p�blicas. Gobierno, comunidades aut�nomas y ayuntamientos est�n actuando como uno solo, ayudados adem�s por la solidaridad de los ciudadanos en la extinci�n de los incendios y en la ayuda a las personas afectadas.Lo malo es que, una vez m�s, unos y otros est�n politizando el dolor en sus ataques al contrincante pol�tico. Es lamentable. Se empieza con peque�os comentarios y se acaba con insultos o con propuestas maximalistas que intentan poner en un aprieto a los l�deres pol�ticos opuestos. Ya ocurri� cuando la dana de Valencia o el accidente ferroviario de Adamuz. Muchos l�deres dedican m�s tiempo a atacar al contrario que a solucionar los problemas, que es para lo que les pagamos. Cuando llamas mamarracho o mamarracha a otro dirigente, eres t� quien te est�s poniendo en evidencia. Conf�o en que al final, los crispadores profesionales lo acaben pagando en las urnas.A estas alturas, nadie deber�a dudar de que nos enfrentamos a una emergencia clim�tica de un nivel desconocido hasta la fecha. Los negacionistas del cambio clim�tico se parecen cada d�a m�s a los que negaban que la Tierra era redonda. Viven en un mundo paralelo y hacen mucho da�o ante la opini�n p�blica, como ya hicieron al inventarse conspiraciones cuando salieron las primeras vacunas contra la pandemia del Covid. Hay que se�alar a los indocumentados que se enfrentan a las evidencias cient�ficas y que atacan cualquier posibilidad de entendimiento para buscar una estrategia a largo plazo contra el calentamiento global.Pero tan reprochable es el negacionismo como la simpleza de afirmar que "la emergencia clim�tica mata". Lo que mata es la falta de respuestas ante un problema tan grave, que exige planificaci�n, inversi�n, consenso pol�tico, medios y responsabilidad... y sobra politizaci�n. Cuando en 2025 se hizo balance de los incendios del verano, todas las administraciones prometieron actuar de forma urgente para que no volviera a ocurrir. Pero no parece que hayan hecho demasiado, a juzgar por los resultados de solo un mes.La idea lanzada este fin de semana por el presidente del Gobierno de buscar un pacto de Estado ante la emergencia clim�tica podr�a ser interesante, si no fuera porque Pedro S�nchez lleva ocho a�os negando cualquier tipo de acuerdo mayoritario para afrontar los graves problemas de Espa�a. Hay que pactar la pol�tica exterior y de Defensa, la de vivienda, educaci�n, sanidad, infraestructuras, pensiones y un largo etc�tera. Algo que ni siquiera se ha planteado en las �ltimas legislaturas. Se ha preferido levantar un muro entre las derechas y las izquierdas (estas �ltimas coaligadas con los independentistas de ambas ideolog�as), planteando pol�ticas m�s ideol�gicas que pragm�ticas. Y los problemas siguen creciendo.Seamos optimistas por una vez ante la actitud de nuestros pol�ticos. Imaginemos que la propuesta de S�nchez, coreada por varios de sus ministros, puede salir adelante. Ser�a bueno que se planteara de forma urgente y que todos los partidos se sentaran a negociarla. En diciembre de 2025 el Gobierno present� a bombo y platillo un documento que duerme el sue�o de los justos. En �l se dec�a que "Espa�a se encuentra entre los pa�ses del mundo m�s expuestos a los efectos del cambio clim�tico; en apenas cinco a�os, las lluvias torrenciales y las danas han aumentado un 15%, las sequ�as y las olas de calor se han intensificado y se han alargado y la superficie arrasada por incendios ha crecido un 80%".Y a�ad�a que "solo en 2025 los incendios han quemado m�s de 383.000 hect�reas, afectando a 440 municipios y provocando la evacuaci�n de m�s de 30.000 personas". Unas cifras que este verano se van a incrementar de forma importante, a juzgar por las cifras de julio. Ante todo ello, el Gobierno planteaba diez bloques de medidas que tienen todo el sentido. Sin embargo, han pasado siete meses y ni se ha negociado nada, ni se han puesto en marcha las propuestas.Estar�a bien que, por una vez, todas las fuerzas pol�ticas del arco parlamentario hicieran un ejercicio de responsabilidad y se sentaran a negociar ese pacto de Estado contra la emergencia clim�tica. Que se olvidaran de las encuestas y sus intereses electorales y emprendieran el camino para luchar contra la distop�a en que se est� convirtiendo la Espa�a calcinada. �De qu� sirve criticar que no haya hidroaviones suficientes o que se pida la emergencia nacional? "Unidos, podemos afrontar cualquier riesgo", dijo el domingo Felipe VI. Es la hora de actuar, no de hacer pol�tica de brocha gorda. �Para cu�ndo la primera cita entre Pedro S�nchez y Alberto N��ez Feij�o para plantear ese pacto de Estado? Ya est�n tardando. Por si no se han dado cuenta, ese movimiento les dar�a votos, adem�s.