Considerando en fr�oBastar�a que Pedro aceptase cambiar el nombre de su revenida ideaca para que el Partido Popular se sentase a la mesaPedro S�nchez, ayer, durante su visita al Puesto de Mando Avanzado de Navalcarnero.Actualizado Jueves,
julio
01:24Audio generado con IAPlantear un pacto de Estado contra la Emergencia Clim�tica nos parece muy precipitado, tal y como est�n las cosas en este pa�s. Es verdad que Espa�a arde por sus cuatro costados con una virulencia nunca vista, si bien diremos lo mismo el a�o que viene, cuando Espa�a vuelva a arder puntualmente como no hab�amos visto antes, y lo mismo ocurrir� el a�o siguiente. Porque Espa�a lleva d�cadas bravamente afianzada en la pol�tica y cobardemente pr�fuga de las pol�ticas.Espa�a, como otros pa�ses, es pasto de la polarizaci�n. Pero no sabemos si est� polarizada de arriba abajo o de abajo arriba. Es decir, si nuestros pol�ticos educan a su grada en el odio al adversario para no tener que adoptar medidas trabajosas y responder de su fiscalizaci�n, o si la grada exige emociones fuertes a unos pol�ticos que saben lo que hay que hacer pero se deben a la clientela para seguir cobrando. Mientras decidimos si la oferta crea la demanda o al rev�s, Espa�a se quema. La met�fora noventayochista se hace sola, y es una pena que no est� aqu� Unamuno para dolerse de ella. Pasar�n a�os antes de que alg�n t�mido estudiante vuelva a meterse en pol�tica en Espa�a en virtud de un llamamiento interior tan entra�ablemente anacr�nico como �mejorar la vida de la gente�.Pero si estos son los inflamables mimbres que tenemos, empecemos quiz� por plantear un pacto de Estado para plantear pactos de Estado. Una cort�s tentativa de incierto cortejo. Una suave aproximaci�n hacia el vislumbre de la posibilidad de alcanzar una hoja de ruta que siente las bases te�ricas de la hip�tesis que permitir�a a un negacionista decimon�nico y a un globalista de la Agenda 2030 compartir el mismo foro de debate. A ver si as�.Bastar�a que Pedro aceptase cambiar el nombre de su revenida ideaca para que el Partido Popular se sentase a la mesa. Bastar�a que la emergencia clim�tica compartiese protagonismo sem�ntico con el pertinente desbroce de la burocracia (mal llamada) ecologista. Bastar�a comprender que la premisa progresista (la culpa es del cambio clim�tico) y la conservadora (la culpa es del abandono del campo) no solo son compatibles sino complementarias para articular una soluci�n realmente eficaz. Bastar�a eso que llamaban voluntad pol�tica, y sobre todo bastar�a una memoria econ�mica de cada medida del plan, presupuestos mediante. Pero Pedro escoge el nombre divisivo precisamente porque cuenta con que la oposici�n se escudar� en �l para no tener que hablar en serio de prevenir los pr�ximos fuegos que calcinen Espa�a.












