DiligenciasEl blanqueo depende del tr�fico de influencias previo. Pero el hecho descrito es un indicio que, junto a otros, justifica por s� mismo una instrucci�n penalActualizado Domingo,

julio

22:41Audio generado con IA��Basta de acusar a socialistas sin pruebas!�, dijo Patxi L�pez indignado tras la entrevista de Zapatero. El mismo argumento que en los casos Garc�a Ortiz, David Azagra o Bego�a G�mez. Los jueces y tribunales espa�oles tienen muchas carencias: en las facultades de Derecho ense�amos regular la disciplina y la organizaci�n judicial es muy mejorable. Pero de ah� a decir que en nuestro pa�s se investiga y condena a ciudadanos sin pruebas y por motivos ideol�gicos -seg�n algunos ministros- hay un trecho grande que, por cierto, ha pasado casi desapercibido para la Comisi�n en su informe sobre nuestro Estado de Derecho.No confundan prueba directa (grabaci�n, confesi�n o declaraci�n de testigos de cargo), con prueba indiciaria. Buena parte de las condenas que dictan cada a�o los tribunales se apoya en �rastros, huellas, circunstancias y, en general, todo hecho conocido y comprobado, susceptible de llevar, por la v�a de la inferencia, al conocimiento de otro hecho desconocido� (STS 241/2015). La prueba indiciaria no es una prueba de segunda categor�a y, debidamente motivada, es admitida por el Tribunal Constitucional como v�lida para destruir la presunci�n de inocencia. Cuando hay solo indicios, el juez est� obligado a realizar el razonamiento completo: qu� indicios da por probados -han de ser varios- y por qu� de su conjunto se sigue la culpabilidad del acusado. De lo contrario, estar�amos ante meras sospechas y cabr�a un recurso por vulneraci�n de la tutela judicial efectiva.Cuando se supo que Zapatero y sus hijas eran los �nicos proveedores de una consultora que, a su vez, facturaba casi en exclusividad a una aerol�nea venezolana rescatada por el Gobierno escrib�, aqu� mismo, �la cuenta atr�s ha comenzado�. El blanqueo depende del tr�fico de influencias previo. Pero el hecho descrito es un indicio que, junto a otros, justifica por s� mismo una instrucci�n penal. El juicio social y pol�tico, a quien corresponda. Por cierto, Patxi L�pez da para lo que da, pero la colecci�n de opinadores que, con dolo o ignorancia, mezcla prueba e indicio y juicio e instrucci�n, empieza a parecerse a la temible alineaci�n de una selecci�n de f�tbol de un pa�s donde ha triunfado la teor�a conspirativa del lawfare. Todo se pega menos la hermosura.