Ni se corrompió, ni influyó en el rescate de Plus Ultra, ni creó una sociedad offshore, ni utilizó a sus hijas como testaferros. Zapatero defiende su inocencia. Otra vez. Esta, ante las cámaras de TVE, después de 65 días de silencio desde que declaró como imputado ante la Audiencia Nacional por siete delitos, entre ellos el de tráfico de influencias. Pero, la pregunta sobre de dónde salieron las joyas que le fueron incautadas por la UDEF y clavadas en el corazón de la izquierda sigue sin respuesta, si bien de sus palabras se deduce que le fueron entregadas durante su etapa como presidente del Gobierno. De lo contrario no hubiera aceptado como discutible el incumplimiento del Código del buen Gobierno aprobado durante su mandato. ¿Devolverlas? Ya están en manos de la policía judicial y al expresidente le producen una “alergia profunda”.
Hay algo muy extraño en ver a un expresidente con una dilatada y reconocida carrera política sentado en un plató para hablar sin decir nada de joyas, de derechos fundamentales, de confianza en la justicia, de relaciones personales, del derecho de defensa de los imputados en un proceso penal… Había ante las cámaras un hombre visiblemente desgastado y en ocasiones enfurecido por algunos titulares publicados, incluidos los que dan por bueno que la entrevista que concedió a Mañaneros 360 fue por recomendación del Gobierno. Nada hubo de eso.














