La Odisea

La Pen�ltima

Cada �poca reescribe los cl�sicos seg�n sus obsesiones. La Odisea de Nolan es solo la �ltimaMatt Damon y Zendaya, en 'La Odisea' de Christopher Nolan.UNIVERSAL PICTURESActualizado Mi�rcoles,

julio

21:34Estaba enfadado, enfadad�simo. "El cine p�plum es largo, pero esto...". A mi amigo se le hab�an hecho eternas las tres horas de La Odisea, de Christopher Nolan. Como los troyanos desoyeron a Casandra, ignor� su pron�stico y fui a verla. Me encontr� con una muy buena pel�cula: cine de aventuras cl�sico.Este Ulises (Matt Damon) vive el periplo que todos conocemos, aunque por momentos el verdadero viaje sucede en su cabeza. Le consume no recordar su hogar, le consume el peso de la guerra. Este Ulises es un intenso. Es puro Nolan -como el protagonista sin recuerdos de Memento, como el Batman acosado por la culpa-, puro siglo XXI.Pens� entonces en aquello que escribi� Borges: la Odisea "cambia como el mar. Algo hay distinto cada vez que la abrimos". Tal vez, el periplo de Ulises cambie seg�n la �poca en que se aborda.Cada tiempo tiene el Ulises que merece.Recordemos la versi�n cinematogr�fica de los a�os 50. Kirk Douglas es un Ulises p�caro, seductor. Amante de las tormentas, de las islas desconocidas. Sin prisa por volver a casa. "Aquella pel�cula dura dos horas. Y le da tiempo a todo", me recuerda mi amigo. Al c�clope, a las sirenas, a la bruja Circe. Hasta a la voluntariosa Naus�caa, olvidada por Nolan.Rodada una d�cada despu�s de la Segunda Guerra Mundial, aquella versi�n no quiere recordar la batalla. Es colorida y voluptuosa. El h�roe de posguerra busca la aventura permanente. Frente a los oscuros pretendientes de Pen�lope que filma Nolan, aquellos viven en eterna bacanal.Para saber m�sHoy Ulises est� atormentado por los horrores de la guerra. El hombre no solo regresa como un h�roe, sino traumatizado. Circe ya no es una femme fatale (la bell�sima Silvana Mangano seduc�a a Douglas en la versi�n de los 50), sino la mujer que, al explicar por qu� convierte a los soldados de Ulises en cerdos, nos hace pensar en el ensa�amiento que sufrieron los troyanos.Lo que se interpone entre el h�roe e �taca no es la ira de los dioses, sino �l mismo y lo que ha hecho. En un mundo sin fe, los dioses han desaparecido (solo queda una et�rea Atenea) y los conflictos son interiores.Borges ten�a raz�n: "Algo hay distinto cada vez que la abrimos".Recuerdo entonces mi primera aproximaci�n a la Odisea. No fue el poema de Homero ni la pel�cula de Kirk Douglas. Fueron unos dibujos animados franco-japoneses, Ulises 31. La Odisea era una nave espacial tripulada por Ulises; el c�clope, un robot gigante; y los dioses, alien�genas. Est�bamos en los a�os 80, tiempos de la carrera espacial y de la fe infinita en el futuro. Merec�amos un Ulises que surcaba el espacio.