Transformar un poema de 12.000 versos cuya lectura requiere un día entero en una película de tres horas exigía, inevitablemente, un buen tijeretazo. Es lo que ha pasado en La Odisea de Christopher Nolan, que prescinde de varias escenas y personajes de la epopeya de la Grecia antigua de Homero. El director también ha cambiado el enfoque de algunos de los episodios más célebres del relato y ha aportado adiciones de su propia cosecha. Repasamos, a continuación, las modificaciones más significativas.

Lo que Nolan elimina

Los dioses

La Odisea de Homero arranca con un debate entre Zeus y Atenea en el Olimpo. Con el beneplácito de Zeus, Atenea adopta un rol activo guiando a Odiseo/Ulises de vuelta a casa, ayudándole a vencer a los pretendientes y dando ánimos a su hijo, Telémaco. Todo ello lo hace recurriendo a múltiples disfraces. Mientras tanto, Poseidón obstaculiza el avance de Odiseo y Hermes es enviado a realizar un par de misiones clave.

La única diosa que retrata Nolan es Atenea (Zendaya), quien aparece únicamente como una visión ante Odiseo (Matt Damon) y parece encarnar su propia conciencia más que ser una entidad divina con existencia real.