Poema eterno este que configura una de las narraciones más antiguas e influyentes de la historia. El nombre no le queda grande a la Odisea, de Homero, obra con siglos de oralidad y cientos de traducciones de sus más de 12.000 versos y 24 libros. Sirviéndose del flashback, el relato épico plasma las pruebas de supervivencia que sortea durante años el rey de Ítaca, Odiseo (lo llaman también Ulises), para regresar a su reino, al lado de su mujer, Penélope, y de su hijo, Telémaco, luego de protagonizar una batalla memorable y cruenta en Troya.Es una película que aborda guerras, combates y supervivencia, y vale ir preparado para ese código. Foto: UIP / Universal Pictures / A.P.I.¿Por qué seguimos pensando que nuestra vida es una ‘odisea’?En alternancia con esas increíbles aventuras, se narra también la tensa situación que viven esa mujer y ese hijo en su ausencia. Dado que su esposo se presume muerto tras décadas de su partida, en Ítaca se le exige a Penélope escoger nuevo marido entre pretendientes de dinero, pero muy poca altura, que se han tomado su palacio en medio de banquetes interminables hasta que lo haga. Ella trata de darle tiempo a Odiseo hilando un telar, que al terminar la llevará a decidir, pero lo deshace en las noches, si bien la estrategia alcanza su límite. Mientras tanto, en su paso de adolescente a adulto, Telémaco busca noticias de su padre, aspirando a reemplazarlo en el trono si confirma su muerte.Penélope y Telémaco se preguntan dónde rayos anda Odiseo, después de 20 años... Foto: UIP / Universal Pictures / A.P.I.La epopeya construye a Odiseo como un combatiente supremamente hábil y un líder de hombres, inteligente y respetuoso de la ley de Zeus según la cual hay que tratar al otro como se quiere ser tratado. Es un general de guerra y rey de cualidades extrañas e invaluables, humano y consciente de que los dioses vienen disfrazados de limosneros (sirve recordarlo en una sociedad guiada por pastores de datáfonos). Por esas cualidades y algunas más, Odiseo sobrevive mucho: al encuentro con un cíclope enorme, a la visita al reino de los muertos –el Hades–, a los efectos de la brujería de Circe y de los mortales cantos de las sirenas que, con ingenio y cera en oídos, les evita a sus hombres. Sortea también los embates de remolinos devastadores en agua y de guerreros gigantes en tierra, no sin sufrir la muerte de guerreros que lo acompañan. Y luego, solo, cae en los brazos embriagantes de una preciosa ninfa, por años… Todo sucede después de la guerra de Troya. En dicha guerra, vía flashbacks, se descubre que Odiseo desequilibró las cargas con la idea de un objeto-engaño que se vende como algo, pero es otra cosa. Un enorme caballo de madera se presenta como una ofrenda de paz, cuando en realidad es un vehículo para combatientes que quiebran los muros impenetrables de Troya y la hacen arder.La película nos mete dentro del caballo de Troya y, por instantes, nos recuerda una escena clave y claustrofóbica de otra gran película de Nolan, 'Dunkirk'. Foto: UIP / Universal Pictures / A.P.I.Mostra de Venezia: Danny Boyle inaugura con ’Ink’; Giovanni Veronesi cierra con ‘Dio ride’Enseñada en colegios por décadas, la Odisea ha dado origen a infinidad de narraciones y reinterpretaciones, como la famosa novela Ulises, de James Joyce, y la cinematográfica O Brother, Where Art Thou?, de los hermanos Coen. Y lo hace por una simple razón: a pesar de la influencia de los dioses en los destinos de la gente de la antigua Grecia, mucho de lo que plantea le habla al hombre del eterno presente, sobre todo en un país como Colombia, que ve a tantos hombres salir de sus hogares para combatir y añoran su hogar, queriendo volver, o terminan en el reino de los muertos. Resuena fuerte el mensaje sobre la heroica empatía y ética de los líderes de estos hombres, incluso en medio de la brutalidad inherente al combate. Exaltar a un líder que se cuestiona métodos y caminos, incluso cuando la sangre es la única manera, le viene bien a un país como el nuestro en días de liderazgos oscuros.Hoy vale decirlo también. Los dioses griegos sirven como eufemismos de circunstancias que determinan el destino de los hombres, como la clase social y los privilegios, el acceso a la preparación o falta de ella, entre otras, que se suman a la perseverancia y simple suerte de cada quien. Esto fuimos, como especie, hace siglos. Esto seguimos siendo.Un evento imperdible en las salasPara fortuna de los amantes del cine de autor, la Odisea inspira la adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, que ya se proyecta en Colombia y que Arcadia y la mayoría de la crítica declaran imperdible. En sus tres horas de vuelo, todo lo narrado en esta nota sobre este poema cobra vida de manera envolvente, emocionante, impresionante. Arcadia la vio en una función sin teléfonos, y fue una bendición escondida entregarse a una experiencia que hizo el tiempo volar.Mucho se le criticó el arte, pero en pantalla grande se ve espectacular. Foto: UIP / Universal Pictures / A.P.I.La obra del director británico y de un equipo que le trabaja con devoción es masiva e íntima a la vez, un blockbuster que habita esos mundos, esos miedos y añoranzas, esas gestas improbables contra los elementos y los dioses, mientras ofrece una mirada a los efectos de la guerra y del poder en este rey y su reino abandonado. ¿Ambiciosa? Lo es. No podía ser de otra manera por el material fuente y por Nolan, quien en su interpretación honra lo esencial del poema y su vasta escala. Pero se sabe: adaptar es sacrificar. Voces expertas en el poema que ya vieron el filme, como Charlotte Higgins y Mary Beard, explican que, además del directo involucramiento de los dioses en la trama, el director borró mucho del humor del que Homero dota a su protagonista, así como mucho de lo sexi que vive en múltiples encuentros sexuales en su periplo. No deja de ser curioso que Nolan ignore elementos que en otras películas alivianan la trama para atrapar a un público mayor. Homero sabía lo que hacía.La fotografía, las locaciones, los efectos visuales, el arte, la música de Ludwig Göransson, todo cuaja desde la dirección brillante y una producción que los tuvo filmando en seis países, en locaciones increíbles. El reparto está plagado de estrellas y es liderado por un Matt Damon que ha dividido opiniones, pero que, a nuestra manera de ver, deja un protagónico a la altura. John Leguizamo deja un rol que quizá le represente una nominación al Óscar, así como Samantha Morton, Anne Hathaway y Lupita Nyong’o, con interpretaciones difíciles de olvidar. Si algún reparo puede elevarse sería por algunas secuencias de pelea.John Leguizamo en el rol de Eumeo, que le puede significar una nominación al Óscar y, por qué no, una victoria. Foto: Universal Pictures¿Tiene sentido pedirle a la ‘Odisea’ de Christopher Nolan que sea históricamente rigurosa?Zendaya da vida a Atenea, la más clara representación de los dioses griegos en la película. Foto: UIP / Universal Pictures / A.P.I.El séptimo arte se planta ante la idea de monopolios que apagan voces autorales (como el que se dará entre Warner Brothers y Paramount) con lo que logran cineastas noveles y lo que cocinan gigantes como Nolan, que, en palabras de sus equipos y reparto, hace películas de escala, pero las hace sentir independientes. Al tipo le importa y ha luchado por su derecho al corte final y decidir sus maneras. Es un abanderado absoluto del formato Imax, que, de nuevo, hace valer con creces en sus cintas. En ese formato filma y sus cintas se ven espectaculares. Su mujer y productora, Emma Thomas, le alcahuetea todo y juntos suman una joya más a una carrera notable de cine unidos.Christopher Nolan comandando el set de la 'Odisea'. Foto: UIP / Universal Pictures / A.P.I.No muchos ganan el Óscar, como lo hizo por Oppenheimer, y se superan en su siguiente entrega. Nolan y sus seguidores sabían que el premio dorado era una mera venia a la autoría que ha forjado por décadas de cine, comandando su trilogía de Batman (dando pista al mejor Guasón de la historia) y películas memorables como The Prestige, Inception, Memento, Dunkirk, entre otras. Y si bien no ha estado libre de pasos cuestionables, porque Tenet es un reguero, siempre corre riesgos en nombre de su visión. Ganar el premio codiciado no lo nubló; lo llevó a hacer su mejor película hasta la fecha.