El Banco Central Europeo ha decidido este jueves mantener los tipos de interés en el 2,25%. La institución monetaria ha resistido las presiones de los miembros más duros de su Comité, que pretendían que hubiera otra subida ante la reanudación de la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, que ha vuelto a disparar el precio de los combustibles.

La institución monetaria ha mandado un comunicado en el que señala que “las perspectivas para los precios de la energía, aunque siguen siendo muy volátiles”, mientras que “la incertidumbre sigue siendo elevada y aún no se ha materializado plenamente todo el impacto inflacionista del shock energético. Por ello, el Consejo de Gobierno está siguiendo de cerca la intensidad y la duración de este shock, así como sus efectos indirectos y de segunda ronda”.

El BCE añade que “sigue estando bien posicionado para afrontar la incertidumbre provocada por el conflicto” con el objetivo de “garantizar que la inflación se estabilice en su objetivo del 2% a medio plazo”.

Tras la subida de un cuarto de punto en la pasada reunión, los analistas del mercado había previsto un periodo sin más incrementos hasta al menos el mes de septiembre, cuando se esperaba tener más información económica sobre las consecuencias y el impacto en la economía del conflicto entre Estados Unidos e Irán.