El Banco Central Europeo mantuvo sin cambios las tasas de interés, a la espera de nuevos datos que le permitan evaluar si las presiones inflacionarias derivadas de la guerra entre Estados Unidos e Irán requerirán un mayor endurecimiento de la política monetaria. La tasa de depósito se mantuvo en 2,25%, en línea con lo previsto por economistas e inversionistas, que esperan que los responsables de la política monetaria complementen el aumento de junio con otro incremento de 25 puntos básicos en septiembre. Lagarde afirma que la economía europea se ubica entre el escenario base y el adverso
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El BCE reiteró que no asumirá compromisos por adelantado y que tomará decisiones reunión por reunión, en función de la información disponible. “La incertidumbre sigue siendo elevada y el impacto inflacionario total del shock energético aún no se ha materializado por completo”, señalaron los miembros de la junta de gobierno en un comunicado. “Por ello, el Consejo de Gobierno está vigilando de cerca la intensidad y la duración del shock, así como sus efectos indirectos y de segunda ronda”. Los banqueros centrales reiteraron que el BCE está “bien posicionado” para gestionar la situación. Los bonos apenas reaccionaron tras la decisión Los bonos apenas reaccionaron tras la decisión. El rendimiento del bono alemán a 10 años subía dos puntos básicos, hasta 3,19%, después de haber alcanzado previamente el 3,21%, su nivel más alto desde 2011, debido a que el alza del petróleo y del gas reforzó las preocupaciones sobre la inflación. Las expectativas sobre la trayectoria de las tasas de interés también se mantuvieron estables. Los contratos swap descuentan prácticamente por completo un incremento de 25 puntos básicos en septiembre y otro adicional hacia finales de año. El euro conservó sus pérdidas y caía un 0,2% frente al dólar, hasta alrededor de US$1,1390. La postura restrictiva del BCE mantiene a la institución a la vanguardia entre los bancos centrales del Grupo de los Siete, después de convertirse el mes pasado en la primera de esas entidades en elevar las tasas de interés desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Irán. La reunión de septiembre es considerada el momento más probable para adoptar una nueva alza, si fuera necesaria, ya que contará con nuevas proyecciones trimestrales del personal técnico, dos datos adicionales de inflación y más información económica, incluidas varias encuestas empresariales. La proyección base del personal técnico publicada en junio anticipaba una inflación del 3% este año, seguida por una moderación al 2,3% y al 2% en 2027 y 2028, respectivamente. Sin embargo, se prevé que la inflación subyacente, que excluye energía y alimentos, permanezca por encima del objetivo del 2% del BCE hasta 2028. El aumento de tasas de junio reavivó el debate sobre si el BCE podría repetir el error cometido en 2008 y 2011, cuando elevó las tasas de interés y luego tuvo que revertir rápidamente esas decisiones. La discusión continuó después de que las conversaciones de paz entre Washington y Teherán provocaran una fuerte caída de los precios de la energía.














