La reunión de este jueves del Banco Central Europeo, justo antes de la pausa vacacional de agosto, se va a resolver como un mero trámite, sin subidas de tipos de interés ni decisiones trascendentes por parte de los políticos monetarios de la zona euro. Si en junio el BCE subió los tipos por primera vez desde 2023 y se adelantó al resto de bancos centrales, con una medida preventiva para intentar contener las presiones inflacionistas por la guerra de Irán, en julio es momento de hacer una pausa, y más teniendo en cuenta el componente de fuerte incertidumbre que existe tras haberse reanudado el conflicto en Irán. Así, todo apunta a que los tipos del BCE se mantendrán en el 2,25%, en el caso de la facilidad de depósito, en el 2,4% el tipo de refinanciación y el 2,65% la línea marginal de crédito.El último dato de inflación que se ha publicado en la zona euro, el de junio, fue sorprendentemente débil y parecía abrir la puerta a que el BCE descartase volver a subir los tipos de interés en el medio plazo. Sin embargo, Christine Lagarde, presidenta del banco central, ha advertido en repetidas ocasiones en los últimos meses el altísimo componente de incertidumbre con el que tiene que lidiar ahora el BCE, con una guerra de Irán que se activa y desactiva constantemente, y que no permite trazar un rumbo concreto ni iniciar un ciclo determinado para los tipos.