El Banco Central Europeo (BCE) afronta este jueves uno de los encuentros más previsibles del año. Salvo un giro de timón inesperado, la autoridad monetaria mantendrá los tipos de interés en el 2,25% después de la subida de 25 puntos básicos acometida en junio, la primera en casi tres años. El mercado descuenta la pausa para esperar y ver el avance de los precios después de que la inflación de la eurozona se moderase en junio cuatro décimas hasta el 2,8%, en el que supone su primer descenso en lo que va de 2026.Los datos económicos que se conocen hasta el sexto mes del año siguen siendo positivos a pesar de la escalada de tensión en Oriente Próximo de las últimas semanas. La actividad económica del primer trimestre se estancó y no se contrajo como Eurostat había calculado previamente debido a una nueva revisión del PIB de Irlanda, que en lugar de desplomarse un 12,1% lo hizo un 7%. Si bien el mercado no descuenta cambios inmediatos, el repunte del precio del petróleo hace que los analistas miren a septiembre como la fecha clave para retomar las subidas."Aunque el crecimiento económico de la eurozona es moderado, no creemos que se haya ralentizado lo suficiente como para impedir que el BCE siga subiendo los tipos de interés", expone James Bilson, estratega global de renta fija de Schroders. El experto escuda su argumento en las previsiones, que apuntan a una inflación subyacente por encima del objetivo en todos los horizontes temporales y en todos los escenarios. "El BCE ha abandonado las orientaciones prospectivas en favor de un enfoque basado en escenarios debido al conflicto de Irán. Esto es así porque resulta difícil predecir los precios de la energía dadas las incertidumbres que rodean al estrecho de Ormuz", señala Patrick Barbe, gestor de Neuberger. En su opinión, el organismo debería enviar un mensaje 'hawkish' de cara a ofrecer pistas acerca del potencial aumento de septiembre "dada la falta de una solución para la reapertura del estrecho de Ormuz".Precisamente, las actas del encuentro de junio revelan que el organismo encabezado por Christine Lagarde evitó adelantar futuros movimientos al considerar que ésta fue una de las enseñanzas extraídas de 2011. En aquel momento, cuando los problemas de deuda soberana ya eran evidentes en algunos países periféricos de la eurozona, entre ellos, España, acometió dos incrementos de tasas antes de verse obligados a retroceder a finales de ese año.Desde Ebury consideran que el recrudecimiento de las tensiones entre Estados Unidos e Irán han vuelto a complicar el panorama para la autoridad monetaria. "Si la presión geopolítica persiste no puede descartarse una subida, pese a que el BCE dispone de pocas alternativas inmediatas más allá de pausar el ciclo de endurecimiento monetario y esperar a que exista una mayor visibilidad sobre el impacto económico de la crisis", explica Roman Ziruk, analista senior de mercados de Ebury. Euríbor se mueve sobre el 2,9%El euríbor a doce meses, la referencia en el mercado hipotecario, llega a la reunión sobre el 2,9% frente al 2,8% sobre los que se movía hace cuatro semanas. Escala así a niveles del pasado marzo que le colocan en máximos desde septiembre de 2024. El indicador suele adelantar los movimientos del BCE, por lo que la pausa de este jueves brinda un respiro para las hipotecas en las últimas semanas al reducir la presión para endurecer las condiciones financieras de manera inmediata.En este sentido, desde HelpMyCash ponen el foco en los mensajes de Lagarde, que pueden ser más determinantes que la propia decisión. Si la presidenta del BCE deja la puerta abierta a un incremento del precio del dinero, las lecturas serán dispares. Para los ahorradores se traducirá en mejores oportunidades de cara a lograr una mayor rentabilidad sin asumir riesgos, mientras que para los hipotecados redundará en préstamos más caros. La prueba de fuego llegará tras la 'vuelta al cole', cuando el BCE tenga que decidir si consolida la pausa o mueve ficha ante un tablero geopolítico más volátil.