El Banco Central Europeo (BCE) no deja de estar pendiente de los movimientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Primero, por la subida de aranceles contra la misma Unión Europea y, ahora, por la guerra que él mismo –juntamente con el gobierno israelí de Benjamin Netanyahu– iniciaron en el Oriente Medio. Así, otra vez, el Consejo de Gobierno del organismo financiero con sede en Frankfurt se va a reunir este jueves con la vista puesta en la Casa Blanca y en la evolución de la guerra en Irán.PublicidadMercados y analistas, así como todos los gobernadores de los bancos centrales de los países de la zona euro, abogan por estar a la espera y, al menos por ahora, no mover ficha y mantener los tipos de interés en el 2,25%. ¿Por qué? Parece que la tregua entre Estados Unidos e Irán frenó la tendencia inflacionista que se inició con el primer ataque estadounidense e israelí contra el régimen iraní. De hecho, la tasa de aumento de precios bajó este junio hasta el 2,8%, cuatro décimas porcentuales menos que en mayo, donde alcanzó el 3,25%.De esta manera, el BCE ve como la inflación se está acercando otra vez a los niveles que tiene como objetivo que se mantenga, el 2%. Sucede lo mismo con otro índice de precios y al cuál el organismo financiero tiene mucho en cuenta: la inflación subyacente, que es la que excluye los productos con precios más volátiles, como puede ser la energía o los alimentos frescos. Así, pasó de registrar un 2,6% en mayo comparado con el mismo mes del año anterior, a un 2,4% en junio, según los datos del instituto de estadística de la Unión Europea, el Eurostat.A pesar de que la tendencia inflacionista parece a la baja, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, ni los gobernadores de los bancos centrales de la zona euro cierran la puerta a una nueva subida de tipos en septiembre. La geopolítica –sobre todo Trump– manda, y será determinante la evolución que siga la guerra en Oriente Medio. Si los ataques de Estados Unidos e Irán se mantienen, o se produce una escalada bélica, puede provocar un nueve repunte en los porcentajes de subidas de precios, tal y como se produzco al inicio de la guerra, especialmente por las crisis energética.El aumento del precio del dinero es la principal herramienta del BCE para frenar la inflación, pero también provoca una desaceleración económicaAnte un eventual repunte de la inflación, lo más probable es que el Consejo de Gobierno del BCE, que se reúne otra vez el 10 de septiembre, opte para subir otra vez los tipos de interés, que se encuentran en el 2,25%. De hecho, en la pasada reunión de este organismo, el 11 de junio, decidieron subirlo un cuarto de punto porcentual después de casi tres años sin incrementarlo. La última vez que habían aumentado el precio del dinero fue de la crisis de precio posterior a la pandemia del coronavirus y durante los primeros meses de la guerra en Ucrania.PublicidadCabe recordar que el aumento del precio del dinero es la principal herramienta de que dispone el BCE para frenar la inflación, pero también provoca una desaceleración económica. Una subida de los tipos de interés encarece el coste del crédito para los bancos y, a su vez, las entidades bancarias repercuten este aumento en forma de préstamos más caros a sus clientes. Y, naturalmente, si los préstamos son más caros, a los hogares y a las empresas les resulta más difícil pedir dinero prestado a los bancos para gastar o invertir, lo que provoca una caída de la demanda y una desaceleración de la economía.La actividad económica de la zona euroAhora mismo, los países de la eurozona tampoco pasan por su mejor momento económico y, por eso, el BCE también se lo piensa dos veces antes de incrementar los tipos de interés. De hecho, la guerra en Oriente Medio no solo está afectando negativamente a la inflación, sino también a la actividad económica de la zona euro. En su última reunión, el BCE revisó a la baja sus previsiones de crecimiento del producto interior bruto (PIB, el indicador que mide la actividad económica) de la eurozona, manteniéndolo en un nivel casi anémico: un 0,8 % este año; en 2027, al 1,2 %, y en 2028, al 1,5 %.En septiembre se prevé que el organismo financiero actualice sus propias previsiones de crecimiento económico, así como del aumento de precio. Dos datos que dependerán en gran parte de la evolución de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel, y que para el BCE son determinantes la hora de marcar el precio del dinero en las reuniones de los Consejos de Gobierno.PublicidadY, a la vez, la decisión del organismo financiero con sede en Frankfurt tiene un gran impacto directo en la vida de muchos ciudadanos europeos y españoles. Por ejemplo, el precio del dinero repercute de manera directa en el euríbor, el principal índice de referencia para las hipotecas de tipo variable. Así, aún que sea de manera temporal, la decisión que se prevé que tome el BCE de no tocar los tipos de interés y de mantenerlos en el 2,25% puede suponer un alivio importante para los hipotecados.