Este martes, 21 de julio, se cumplen 150 años de la aprobación en las Cortes de la Restauración, recién iniciado el reinado de Alfonso XII tras la Primera República, de la ley que se conoció como 'abolitoria' de los fueros vascos. En la práctica, el texto igualaba a Álava, Bizkaia y Gipuzkoa con el resto de provincias de España, obligándolas a contribuir en igual proporción tanto a las quintas del Ejército como con los gastos e impuestos, sin exenciones fiscales. Por un tiempo llegaron a desaparecer las diputaciones forales —que se convirtieron en provinciales, como las del resto de España—, aunque poco después se alcanzaron los acuerdos que dieron lugar al Concierto Económico, que todavía hoy día regula la forma singular en que se relacionan Euskadi y el Estado en asuntos tributarios y financieros.
Al 21 de julio de hace 150 años se llegó transitando unos tiempos de enfrentamiento bélicos. Los fueros de las provincias vascas habían quedado confirmados en 1839 con una ley promulgada tras el fin de la primera guerra carlista. Hubo una segunda contienda, centrada sobre todo en Catalunya, y una tercera que se saldó a comienzos de 1876 con la derrota de los carlistas. El proyecto de ley de fueros se debatió en julio, apenas unos meses después. El 'Diario de Sesiones' plasma que entre los días 12 y 19 de julio hubo varios intercambios de pareceres. La ley fue impulsada por el Partido Liberal-Conservador de Antonio Cánovas del Castillo, entonces presidente del Consejo de Ministros. Se da la circunstancia de que dos décadas después, Cánovas del Castillo fue asesinado en Euskadi, concretamente en un balneario de Arrasate-Mondragón, por un anarquista italiano.













