DiligenciasEstos d�as la clase pol�tica nacionalista ha dado la turra con el derecho a decidirAficionados siguen la final del Mundial en Bilbao.EFEActualizado Mi�rcoles,
julio
00:17Audio generado con IACon las cosas de la final del Mundial, que vimos con un 82% de share televisivo, a los vascos se nos ha pasado la efem�ride de la abolici�n foral. El 21 de julio de 1876 las Cortes aprobaban una ley que dec�a lo siguiente: "Los deberes que la constituci�n pol�tica ha impuesto siempre a todos los espa�oles (...) se extender�n, como los derechos constitucionales se extienden, a los habitantes de las provincias de Vizcaya, Guip�zcoa y �lava". Terminaban as� las exenciones fiscales, militares y administrativas que hab�an brillado como un astro institucional desde el Abrazo de Vergara en 1839. Porque a diferencia de Navarra, en las provincias vascas se hab�a vivido una edad de oro foral gracias a que liberales y conservadores de la Monarqu�a creyeron innecesario sacarnos del Antiguo R�gimen tras la primera Guerra carlista.Estos d�as la clase pol�tica nacionalista ha dado la turra con el derecho a decidir. En verdad, foralismo y autodeterminaci�n son conceptos excluyentes. Pero si los nacionalistas catalanes hacen habitualmente el rid�culo celebrando sus derrotas frente a la monarqu�a, los vascos tenemos motivos para alegrarnos -aunque sea en privado- de la abolici�n impulsada por C�novas tras la tercera carlistada: dos a�os despu�s de la misma, el Gobierno se sac� de la manga un concierto fiscal v�a decreto que ha sobrevivido todos los reg�menes pol�ticos. A partir de enero de 1878 se fue construyendo un mito foral que ha encontrado, sin mayor cr�tica o autocr�tica, su principal garant�a en la Disposici�n Adicional 1� de la Constituci�n. Y as� se pas� de un foralismo provincial a uno auton�mico, y de un Concierto Econ�mico temporal a otro eterno, negociado siempre a favor de Euskadi a trav�s del Cupo quinquenal.Durante un tiempo consider� que la Disposici�n Adicional 1� fue producto de nuestro genio jur�dico y pol�tico. Ya no estoy tan seguro. Es dif�cil reconciliar el constitucionalismo moderno con un privilegio que lesiona constantemente la solidaridad financiera entre espa�oles y que, sobre todo, pone en cuesti�n la teor�a de la decisi�n democr�tica: la Euskadi foral decide ya casi todo en solitario, sin apenas interferencias del Estado, mientras que sus representantes en las Cortes condicionan todas sus leyes e iniciativas normativas. Incluso resuelven cu�ndo debe haber alternancia pol�tica. Con todo, lo peor es la respuesta simb�lica a la generosidad de la Naci�n: nos pegan por llevar la camiseta de la selecci�n.














