Todos los partidos salvo Vox apoyan la revocación de las distinciones que fueron concedidas al dictador en 1936 y 1944

Las autoridades franquistas de Álava no eligieron cualquier día de 1944 para ratificar a Francisco Franco como “padre de la provincia” y concederle el título de diputado general honorario.

k-dtm="">Fue el 28 de abril, el día de San Prudencio, la festividad más importante de Álava. Un día en el que, según la prensa, la romería estaba animada con bailes sueltos “castos” y los alaveses hacían cuentas con las cartillas de racionamiento: 100 gramos de arroz o dos kilos de patatas por persona, por ejemplo, para la semana siguiente. Ese 28 de abril de 1944, la corporación de la Diputación de Álava y 77 alcaldes del territorio salieron de una de las misas dedicadas al patrón del territorio en la Catedral de Vitoria y se dirigieron al Palacio de la Provincia, donde se celebró el encuentro en el que ratificaron los títulos honoríficos a Francisco Franco (y también al fallecido Emilio Mola).

La decisión se tomó por aclamación en un acto rendido a la hipérbole. “España cuenta con extraordinarios héroes como ninguna nación tuvo: Colón, Elcano, Pizarro, Hernán Cortés y tantos; son nombres como el de Franco, ante los cuales palidecen, como ante las estrellas fijas palidecen los asteroides, los fantásticos héroes cantados por Homero y Virgilio”, dijo el alcalde de Vitoria. Y tras la lectura de la moción por parte del presidente de la Diputación, el gobernador civil gritó: “¡Alcaldes de la Provincia! ¿Proclamáis diputado general honorario de Álava al invicto caudillo Franco?”. Los presentes le contestaron con “su aprobación clara y unánime”, se lee en la crónica del periódico Pensamiento Alavés.