Me llama la atención que, ahora que se ha estado hablando de las bajas médicas y las ausencias en el puesto laboral, con mucha frecuencia se llega a la conclusión de que la juventud actual no tiene ganas de trabajar, que son vagos, que no muestran empuje, ambición y capacidad de sacrificio. También se dice que las generaciones más jóvenes -los millenials (nacidos entre 1981 y 1996) y la generación Z (de 1997 a 2012)- solo piensan en sus derechos y sus vacaciones y se les reprocha que no les importe dejar la empresa en la que prestan sus servicios para pasarse a otra donde les ofrezcan mejores condiciones. Se comenta muy negativamente que hagan uso de su derecho de no ir a trabajar cuando están enfermos y se ironiza sobre el que la ausencia en ocasiones se deba a enfermedades psíquicas y no detectables a simple vista.

A mí me parece curiosísimo que las generaciones anteriores, los que entramos en el mundo laboral hace una eternidad (o al menos eso parece) y tuvimos que apechugar con un montón de arbitrariedades, humillaciones y abusos, en lugar de apoyar las reivindicaciones de los jóvenes trabajadores, los tildemos de vagos y poco comprometidos.