Actualizado a las 07:17h.
El sistema laboral en España se encuentra en una profunda crisis desde hace ya varios años. Encontrar un empleo es cada vez más complicado. Y cuando este aparece, su principal rasgo es la precariedad. Principalmente de sueldo, pero también de otras condiciones como el horario o el bienestar y el buen trato que se recibe de la parte contratante.
Quizás es por eso que cada vez más jóvenes, ante la perspectiva que les llega del sector laboral, deciden tomar un camino paralelo, el de las oposiciones públicas. Sin embargo, depender del estado tiene sus ventajas y sus inconvenientes. La parte buena es que da una cierta estabilidad. Lo malo, que no deja de ser una situación que no permite prosperar mucho, ni a nivel individual ni a nivel global, ya que cuantos más empleados públicos tenga una sociedad, más fácil será que sus tejidos productivos se degeneren.
Si no se mueven elementos que le permitan al país generar riqueza, será muy complicado que este pueda mantener a todos esos funcionarios cuyos salarios depende únicamente de la administración. Por ello, hay quienes viendo este panorama se preguntan por la solvencia de España a medio y largo plazo, cuando todos aquellos que quieran ser trabajadores públicos lo terminen consiguiendo.








