Misantrop�asLa ilusi�n colectiva que hoy sale a la calle constituye un raro acontecimiento; medio pa�s no sabe ya lo que es una democracia liberalDavid S�nchez, hermano del presidente Pedro S�nchez.AFPActualizado S�bado,

julio

23:06Audio generado con IAJuan Carlos Rivero, locutor de nuestra cadena p�blica, insiste en celebrar los triunfos de la selecci�n espa�ola con un eslogan: ��Cuando nos unimos en la diferencia, somos imparables!�. Estamos ante eso que Ernesto Laclau -algo as� como el Messi del populismo- llamar�a un significante vac�o, porque hay que determinar qui�nes son esos �diferentes� que se unen y con qu� fin lo hacen, as� como a qui�n se deja fuera por ser -sale Orwell a rematar- menos diferente que los dem�s. Ah� tenemos a esa Espa�a �plurinacional� que sirve a Pedro S�nchez para justificar una alianza parlamentaria cuyo �nico programa es cortar el paso a quienes quedan al otro lado del �muro� que separa el bien del mal.Para fortuna del oficialismo, las victorias de la formidable selecci�n espa�ola que hoy se juega el Mundial contra la Argentina del viejo Messi han restado potencia informativa a la condena de David Azagra y Miguel �ngel Gallardo por un delito de prevaricaci�n administrativa; el tribunal ha descartado el tr�fico de influencias porque su comisi�n no ha quedado acreditada: pocos delitos presentan m�s dificultades probatorias. Mientras tanto, casi por debajo del radar informativo, se suceden los testimonios ante el juez que investiga el caso Leire D�ez: cuando alg�n d�a llegue a los titulares una resoluci�n de gran alcance, como la llamada a declarar del presidente del Gobierno, todo ser�n aspavientos e incredulidades. Y se volver� a decir que hay un golpe judicial en marcha, como ha hecho el ministro Puente: aunque todos los ciudadanos saben que Gallardo orquest� -presto!- un espa�ol�simo enchufe, hemos de creer que hay un complot en marcha.Tristeza de Espa�a: quienes llegaron al poder enarbolando la lucha contra la corrupci�n se han corrompido de mil maneras distintas, incluyendo la interferencia mafiosa en el funcionamiento de la Polic�a y la Justicia. Sus votantes aplauden, secundando delirios como el lawfare y poniendo as� en riesgo la integridad de nuestro Estado de derecho. �Menuda regresi�n! Vamos hacia atr�s, como Inglaterra en la semifinal. Es verdad que nadie nos quitar� la alegr�a de tener al equipo nacional en la final�sima del torneo; la ilusi�n colectiva que hoy sale a la calle constituye un raro acontecimiento. Pero enseguida volver� la inquietante realidad: andamos tan desunidos en la diferencia -inducida maliciosamente por nuestros gobernantes- que medio pa�s ni siquiera sabe ya lo que es una democracia liberal. Y eso no hay �xito deportivo que lo remedie.