Margen de error

Unidad

La pol�tica deber�a responder estos d�as con cercan�a ante la tragedia compartida y con unidad en el esfuerzo por superarlaPedro Sanchez saluda a miembros de la UME en el puesto de mando.LA MONCLOA / AFPActualizado Lunes,

julio

00:01Audio generado con IAHace una semana las calles de Madrid rebosaban de alegr�a por el triunfo de la selecci�n. Hoy la mala calidad del aire nos invita a refugiarnos en casa y despierta una sensaci�n que, aunque sea pasajera, nos recuerda a aquellos d�as de reclusi�n durante la pandemia. Y, como entonces, la pregunta es si tambi�n sabemos sentirnos unidos ante la adversidad, y no solo en el orgullo de ser campeones del mundo.Se nos olvida, pero lo m�s agrio de la confrontaci�n pol�tica durante la pandemia tard� meses en llegar. En las primeras semanas incluso hubo acuerdos entre los partidos y muestras de unidad ciudadana. Pero aquello fue un espejismo. Desde entonces, ya fueran inundaciones, apagones o incendios, la confrontaci�n pol�tica ha corrido siempre m�s r�pido que el agua o el fuego.Intentar sacar ventaja pol�tica de una cat�strofe natural no solo es moralmente deplorable, sino tambi�n un error pol�tico. El ejemplo cl�sico es el del canciller Gerhard Schr�der durante las inundaciones de 2002. Mientras recorr�a las zonas afectadas y lideraba una respuesta r�pida y visible, su rival quedaba desdibujado. Las im�genes cambiaron el rumbo de la campa�a: Schr�der remont� en las encuestas y acab� revalidando el Gobierno. Desde entonces se habla del "efecto inundaciones". Una lecci�n que parece olvidada en tiempos de crisis gestionadas desde las redes sociales.�Podemos aprender algo de la alegr�a desbordante por la selecci�n que nos sirva para los tiempos adversos? Creo que s�. La clave fue que un sentimiento compartido —somos campeones del mundo— se impuso a cualquier interpretaci�n pol�tica de la victoria: para unos era el triunfo de una selecci�n diversa; para otros, motivo de orgullo nacional. Con las cat�strofes deber�amos hacer lo mismo. Podemos discrepar sobre sus causas o sobre la mejor forma de afrontarlas, pero ese desacuerdo no deber�a impedir que prevaleciera un sentimiento com�n: que, antes que cualquier otra cosa, estamos del mismo lado.La pol�tica deber�a responder estos d�as con cercan�a ante la tragedia compartida y con unidad en el esfuerzo por superarla. Todo lo dem�s sobra. No solo porque perjudica a los ciudadanos, especialmente a quienes m�s est�n sufriendo, sino porque la historia demuestra que rara vez se gana intentando sacar ventaja de una desgracia colectiva.