Bajad las armasEste se�or de La Rioja de 65 a�os afirma que Espa�a es una naci�n, y que le emociona verla unida gracias al trabajo de sus hombresLuis de la Fuente.EFEActualizado Mi�rcoles,

julio

17:41Audio generado con IAIncluso los m�s reacios a mezclar pol�tica y f�tbol deber�n reconocer que los torneos de selecciones se prestan especialmente a ese ejercicio. No dejo de pensar estos d�as en Luis de la Fuente Castillo como un dirigente en el sentido m�s amplio de la palabra. Alguien que lidera un grupo humano en pos de un arduo objetivo, pero que cada tanto tambi�n se dirige a la naci�n a la que representa. Traslada mensajes de una sabidur�a antigua, ajena a la actualidad, pero todav�a reconocible. Este se�or de La Rioja de 65 a�os afirma que la unidad es m�s efectiva que el particularismo; que la gratitud es la disposici�n de �nimo con la que afronta el privilegio de ocupar cada ma�ana su puesto; que el �xito nunca est� garantizado, pero que el esfuerzo es su condici�n necesaria; que le llena de orgullo la buena educaci�n con que se conduce su equipo dentro y fuera del campo; que nada nos hace m�s felices que hacer felices a los dem�s; que Espa�a es una naci�n, y que le emociona verla unida gracias al trabajo de sus hombres. Pero m�s all� de los mensajes, el f�tbol mismo de Luis de la Fuente es una forma de hacer la pol�tica que dejan de hacer los pol�ticos futbolizados. La racionalidad triunfante de Rodri y compa��a impugna el relato fatalista que demasiados espa�oles nos seguimos contando para justificar nuestra aversi�n proverbial a las reformas y excusar a los gobernantes que las dilatan. Esa trinchera inamovible, cavada durante centurias por historiadores mediocres y columnistas perezosos, abunda en el t�pico del espa�ol como elemento individualista, an�rquico y pasional, enfangado hasta las rodillas en el consabido duelo goyesco. Espa�a como tierra f�rtil en p�caros y ayuna de cient�ficos, porque ya inventar�n ellos. La Espa�a eterna de Machado que ora y bosteza por donde cruza errante la sombra de Ca�n. Pero entonces vemos jugar a esta Selecci�n, moviendo la pelota con precisi�n y desapasionamiento, ligando pases con la fluidez del pensador y el compromiso del torero, dominando al adversario no con la furia de una masa ni por la acci�n decisiva de un ser providencial sino a trav�s del m�todo paciente y el entendimiento colectivo. Y comprendemos que el equipo de Luis de la Fuente es la met�fora de un Estado que funciona. Como si efectivamente no fueran espa�oles. No al menos los del cuento.