(Goal Gould) Una de las atracciones mayores del deporte, y especialmente del deporte rey, son las tiras c�micas que dan color a los hechos y que siguen el rid�culo rastro denunciado por Stephen Jay Gould en el b�isbol (y que tantas veces he citado y citar�), hordas de escribientes en pantal�n corto que buscan profundidad en el espect�culo de hombres adultos golpeando una pelota. La �ltima de estas tiras, y dotada de una comicidad ostent�rea (va, Grijelmo, inmortal, incr�stales este maravilloso adjetivo, fruto, como la tarta Tatin, de un accidente), es un reciente editorial de la prensa socialdem�crata que incluso da pena apostillar, tan prodigiosa gema de enf�tica estulticia atesora. El texto se vertebra a partir de esta dogm�tica: �Un equipo nos demuestra que podemos ser mejores de lo que creemos y de lo que muchos se empe�an en hacernos creer�. Ah� est� el editorialista frente al espejo, poni�ndose manos a la obra: �S�, puedo ser mejor, no es dif�cil�. El equ�voco terrible de los que pasan horas viendo clips de f�tbol —un partido completo es como leer libros: demasiada trama— en vez de repasar la �tica a Nic�maco. Hace m�s de medio siglo el difunto Montalb�n aboli� la prohibici�n de que los comunistas fueran al f�tbol y gracias a ello nuestro F�lix Ovejero deslumbra a mil p�blicos todas las semanas con su veterano gambeteo. As� que ya bien aposentado en la tribuna, el editorialista va un paso m�s all�. �Gobiernos? �Parlamentos? �Partidos pol�ticos? �Jueces? �Medios? �Enteros? Quia de quias: �Al mismo tiempo, la composici�n de esta selecci�n la hace m�s representativa de la Espa�a de la calle, de pueblos, barrios y ciudades, que la gran mayor�a de las instituciones p�blicas. Es una cuesti�n de convivencia natural y sin exclusiones de lenguas, territorios, clases sociales y tambi�n de color de piel�. Sobre todo sin excluir el blanco. Pero ya puestos, encuentro a faltar una heterogeneidad: el nivel de estudios. Y finalmente, y pertr�chense: �Pero, adem�s de la significaci�n de la suma de cada uno de los nombres [la significaci�n de la suma de cada uno de los nombres], hay incluso otra dimensi�n del equipo de Luis de la Fuente que refuerza esa idea noble del nosotros [hay que tomar precauciones, por si alguien pensara en nosotros F�in]. Noble en el sentido aut�ntico de la palabra noble [que es el del arg�n y no el del borb�n]. Porque hay una filosof�a aplicada [la filosof�a aplicada es siempre lo mejor] a este deporte en el que [aqu� hemos encallao], m�s all� de las individualidades, parecen compartir sin estridencias [y es que no me gusta que a los toros te pongas la minifalda] todos los que juegan. Es el modo en el que defienden y marcan [eso es: y no Sed Vicious ni Mjopp�]. La manera en la que cada uno se sacrifica para el colectivo, siguiendo unos principios [y es que es la Roja, co�o]. Es tambi�n el pase inteligente como se�a de identidad [qui perd la intel�lig�ncia perd la identitat].Luego me critican agriamente. Pero qu� descanso da que ganen los otros. (Lenaerts) El fondo de la decisi�n que ha tomado el Tribunal de Justicia de la Uni�n Europea ofrece las mismas caracter�sticas cr�ticas que el editorial futbol�stico de la prensa socialdem�crata. No hacen falta an�lisis, glosas ni siquiera par�frasis. Simplemente hay que repetir con algo de lentitud lo que la sentencia dice. Dice que una sedici�n pagada con fondos p�blicos en un pa�s miembro de la Uni�n Europea no incumbe a las finanzas de la Uni�n. Y dice tambi�n que una instrucci�n de la Uni�n Europea sobre la imposibilidad de amnistiar los delitos de terrorismo puede desobedecerse, si as� lo considera conveniente el Gobierno que decreta la amnist�a. Dijo Lenin: Europa para qu�. Mejor ser� ocuparse de las formas. A lo largo de la sentencia —de dos cuerpos y una sola alma sucia— se repiten a modo de regurgitaci�n frases que justifican la promulgaci�n de la ley �para reducir tensiones institucionales y pol�ticas y facilitar un escenario de reconciliaci�n�. La regurgitaci�n se alimenta de dos est�magos satisfechos. El primero, la opini�n del Abogado General, una suerte de fiscal del Tribunal de Justicia, que hace meses asumi� las tesis del Gobierno, expresas en el pre�mbulo de la ley —un despreciable ejemplo de prosa legislativa falaz—, y el segundo, la sentencia del Tribunal Constitucional, que declar� no solamente que la ley de amnist�a era constitucional sino que ten�a un prop�sito a�n m�s noble que el org�n: la reconciliaci�n y la pacificaci�n. Este ripio era incompatible con la realidad. Los delincuentes no quer�an en modo alguno reconciliarse, y yo tampoco. Y la pacificaci�n ten�a el mismo valor moral que adjudicar el car�cter de guerra a lo que sucedi� en la Catalu�a de 2017. El Proceso fue el asalto de una facci�n de los ciudadanos y de parte del Estado a la democracia y a los derechos de la mayor�a de los espa�oles. De ah� que Catalu�a quedara inmediatamente en paz, sin necesidad de ning�n proceso de pacificaci�n, en cuanto los jueces metieron en la c�rcel a los asaltantes. El Tjue, aun regurgitando molestamente a cada p�rrafo y sin mencionar a la Comisi�n Europea, guardiana de los tratados, que subray� el car�cter inmoral y pol�ticamente interesado de la amnist�a, mantiene las formas en la sentencia al pronunciarse siempre por persona delegada, sean el abogado o el Tc espa�ol. Pero su presidente no lo hizo. En una ins�lita declaraci�n, poco despu�s de haber le�do la sentencia, crey� oportuno explic�rsela a los ciudadanos iletrados. Y pronunci� esta frase: �El prop�sito de la ley de amnist�a es reducir las tensiones institucionales y pol�ticas, as� como facilitar un escenario de reconciliaci�n�. El muy flamenco Koen Lenaerts es un gran amigo de Espa�a. Su espa�ol fue lo �nico decente de su intervenci�n. Cabe decir que en su curr�culum hay una distinci�n importante, seg�n public� Libertad Digital. Es doctor honoris causa por la universidad catalana que en 2019 hizo p�blico un indigno manifiesto que rechazaba la condena del Supremo a los delincuentes nacionalistas y llamaba a la movilizaci�n contra la sentencia. Pero, en fin, es verdad que puede argumentarse que es la misma universidad en que estudi� Espada. La sentencia del Tjue trae una buena noticia al Gobierno de Espa�a, del que no solo aplaude la ley, sino la intenci�n. No puede haber mayor gloria para la impune farsa organizada por el presidente S�nchez y su fray escoba Bola�os. Y tambi�n la trae para el conjunto de la naci�n. Parte de la opini�n considera la sintaxis p�blica espa�ola una prueba m�s del excepcionalismo ib�rico. El doctor Lenaerts lo desmiente. Aunque tambi�n es verdad que solo se trataba de juzgar m�seros asuntos internos espa�oles. (Maman et papan) He viajado mucho por Francia. Ventajas de mi nulo inter�s por China, la India o Senegal. Un momento particularmente grato de los viajes era sentarme en un restaurante, cerca de una familia francesa, con hijos en edad de crianza. Ni una voz m�s alta que otra, ni una mala palabra, ni un rictus de desgana, ni un episodio de nervios, ni un plato devuelto. Con menu enfant y sin menu enfant. Nunca he tenido la informaci�n suficiente para saber si se trataba de una gen�tica espec�ficamente francesa, si a la adenina, timina, citosina y guanina se a�ad�a la michelina. Pero creo m�s bien en una instrucci�n cultural de largo espectro: los ni�os de Francia, moratines, entraban en los restaurantes, incluso en los gallegos, como se entra en una iglesia, y este fue siempre el verdadero credo del laicismo franc�s. Pero c'est fini. Leo en el Times el grito amargo de la psic�loga francesa Caroline Goldman: �Los ni�os "ya no se contienen": "Si quieren tirarse un pedo, se lo tiran; si quieren eructar, eructan; si tienen ganas de pisar al vecino, lo pisan"�. La culpa, seg�n la psic�loga, es la llamada crianza positiva. Y detr�s, la palabra fetiche: empat�a. Le Figaro y Le Monde ya se han enzarzado en la habitual dial�ctica de cartas y manifiestos, con el habitual empate y sin ballottage.En esta nueva ca�da de Francia, sigo viendo buenas noticias para los espa�oles. Estamos arrasando. (Ganado el 18 de julio, a las 14:51, y tan feliz, leyendo como estaba esta frase de M. Rajoy en su art�culo pen�ltimo: �Con los argentinos hay que tener cuidado. Son una mezcla de la chusma que echamos de Espa�a e Italia. Son peligrosos�, boquiabierto de que hubiera encontrado la f�rmula definitiva y brillantemente exculpatoria de su �eso s�, sin franceses�, y era fake, obra de un bobo que recomendaba quitarle el teclado, reh�n siempre, yo, digo, del muy alto concepto que tengo de los otros)
�Espa�a, Espa�a!
(Goal Gould) Una de las atracciones mayores del deporte, y especialmente del deporte rey, son las tiras c�micas que dan color a los hechos y que siguen el rid�culo rastro...













