Entre ‘Sálvame’ y el programa de Pedrerol hay muchas similitudes, como la degradación de periodistas que un día fueron referentes porque el meme ya es más relevante que la noticia y no importa aportar información veraz, solo gritar la mentira más altaUna imagen de 'El chiringuito de jugones'.Me gusta el fútbol. No puedo añadir eso de los domingos por la tarde, es la mayor de mis aficiones, porque ya no tiene fecha fija. La primera jornada de Liga durará 12 días, un disparate. El dinerito manda. En este Mundial, la FIFA lo ha llevado al extremo con sus pausas de hidratación para vender publicidad y sus entradas a precios desorbitados. Ninguna imagen refleja mejor en qué se ha convertido un juego supuestamente popular que la copa llegando en un maletín de Louis Vuitton. Se juega cuando dicen las televisiones. Para que en Europa viésemos la final en prime time, en Nueva Jersey jugaron a las tres de la tarde. En Nueva Jersey, sí, porque no íbamos “camino de Nueva York”, como decía TVE y tantos repetían, íbamos camino de Nueva Jersey. Se lo juro, he visto ese estadio con estos ojitos que se empañaron tras el gol de Ferran Torres. Cómo de grande será este deporte que me sigue emocionando con lo que cuesta separarlo de todo lo malo que implica: el racismo, la xenofobia, la violencia, la misoginia, la homofobia… Egipto e Irán protestaron porque su partido coincidía con los fastos del Orgullo en Seattle, como si Egipto, y no digamos Irán, no tuviesen problemas mayores que la sexualidad de sus ciudadanos. A medida que crece el negocio, lo que lo rodea se va deteriorando y eso incluye al periodismo deportivo. Escribí que las tertulias políticas se habían salvamizado, pero quienes sufrieron antes este fenómeno fueron los espacios deportivos. Pedrerol fue pionero. Primero Punto pelota y después El chiringuito hicieron suyos los códigos de Sálvame: su histeria narrativa, las lágrimas —quien siga repitiendo eso de que los hombres no lloran no conoce a Tomás Roncero—, las rencillas (y las noticias) falsas, los cebos mentirosos, las salidas de plató, las expulsiones de tertulianos por parte de un Pedrerol teatralmente airado —la capacidad actoral de Pedrerol merece un capítulo aparte, no se ha visto algo así en España desde los Estudio 1 de Ismael Merlo. Menudo manejo de la pausa dramática—. Hacen un Sálvame para hinchas capaz de dedicar tantas horas al deshoje de margarita de Mbappé con el Madrid o al “se queda” de Neymar como Telecinco a las cuitas de Cantora. Hay otra similitud: la degradación de periodistas que un día fueron referentes porque el meme ya es más relevante que la noticia y no importa aportar información veraz, solo gritar la mentira más alta. Ahora se van a Mediaset y no es ninguna sorpresa; emocionalmente siempre estuvieron en Mediaset.Archivado EnTelevisiónFútbolMundial 2026DeportesJosep PedrerolMediasetEl Chiringuito de JugonesSálvameProgramas deportivosOpiniónSelección española
‘El chiringuito’ y todo lo que está mal en el fútbol
Entre ‘Sálvame’ y el programa de Pedrerol hay muchas similitudes, como la degradación de periodistas que un día fueron referentes porque el meme ya es más relevante que la noticia y no importa aportar información veraz, solo gritar la mentira más alta












