“No voy a contestar, Jesús, lo siento, no me vas a volver a humillar, me siento absolutamente humillada. He aguantado mucho tiempo, he aguantado por pagar las facturas, he aguantado por mis hijos”, dice una tertuliana antes de agarrar su petate y abandonar el plató ante el estupor de sus compañeros. Quien haya permanecido ajeno a las noticias televisivas del fin de semana pensará que acabo de describir algún exabrupto pasado de Sálvame y que la humillada y ofendida es Raquel Bollo o quizá Rosa Benito, madres coraje que por su progenie no sé si ma-ta-ban, pero sí que estaban dispuestas a participar en los teatrillos pro pico de audiencia que se urdían en las salas de guión de La fábrica de la tele y solían terminar con su protagonista llorando sin lágrimas camino del baño mientras la cámara grababa. Dejarán de pensarlo si les digo que la tertuliana se fue citando una frase de García Márquez —los clásicos del boom no se prodigaban mucho en los psicodramas de Mediaset—, que venía pintiparada porque en ese momento la susodicha no se vio afectada por el “síndrome de la escalera” acuñado por Diderot, ese que provoca que la réplica perfecta se nos ocurra cuando ya ha pasado su momento. Esta vez no fue así; la periodista Marta Gómez Montero la soltó en el instante perfecto. Mirando a cámara y conteniendo el llanto, regaló a los espectadores de Malas lenguas un momento televisivo inolvidable: “Hay un libro magnífico que se llama El coronel no tiene quien le escriba. Ella, la mujer, le pregunta al final… quería vender el gallo… ‘¿Qué vamos a comer?’. ‘Mierda’, dice el protagonista. Pues yo, Cintora, prefiero comer mierda". Y se fue. Si hubiese un premio Ondas al momentazo televisivo —debería—, estarían grabando su nombre en la peana. Pero no lloren aún por ella porque, como adelantó el presidente de RTVE, José Pablo López, la periodista volvió a las tertulias de la pública, y a la emisión de este lunes de Malas lenguas, tras recibir sus disculpas y las de Cintora. Aunque las consecuencias hayan sido mínimas, la tertuliana nos regaló un momento inolvidable, al menos hasta la semana que viene, como mucho. Porque la progresiva salvamización de las tertulias es ya un fenómeno imparable. La noche del sábado fue Gómez Montero quien afirmó desgarrada que no estaba dispuesta a seguir aguantando la actitud del presentador y la semana pasada fue Marta Nebot la que lamentaba haber sido despedida del espacio en el que colaboraba. Tras una disputa con otra tertuliana, lanzó un: “A mí no me da vergüenza nada, si acaso, estar aquí”, que fue contestado por la popular Andrea Levy presente también en la mesa: “Si te da vergüenza estar aquí, vete”. No se fue, pero no tardaron en enseñarle la puerta, como la propia Nebot nos contó vía X: En boca de todos, el programa presentado por Nacho Abad en Cuatro, ha decidido prescindir de mis palabras. Se ve que esa boca no era tan de todos y, quizá por eso, no sé cómo tomármelo". Nacho Abad, que no iba a perderse el momentazo, le contestó en su programa, que para algo él tiene un programa, que ya le habían dado todas las explicaciones necesarias vía llamada telefónica.Visto #MalasLenguasN buscando el origen de la salida llorando de Marta Gómez Montero de plató hice esto.En los primeros segundos lo deja claro, se siente que no la deja hablar, y después hago todo el recorrido hasta el momento final, en su cara todo el rato se ve que está… pic.twitter.com/bmaHk5PAl2— DΛVID ƧΣGӨVIΛ🏳️‍🌈💜🔻 (@dsegoviaatienza) July 12, 2026