El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y su equipo de colaboradores más cercanos llevan meses trabajando en cómo ha de ser el regreso de Carles Puigdemont este otoño a Cataluña, más cercano ahora después de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la Ley de Amnistía. Para ello, la idea en la que se trabaja desde Govern es dar prioridad al Parlament y a su presidente, Josep Rull, como parte del recibimiento oficial de Puigdemont, mientras que la Generalitat quedaría en un segundo plano, según explican fuentes del Ejecutivo catalán. Para el equipo de Salvador Illa, una posible vuelta de Puigdemont a Cataluña acabaría de normalizar la situación política en Cataluña. No se trata de lo que los independentistas denominan “amnistía política”, ya que la misma por parte del líder del PSC ya tuvo lugar en septiembre de 2025, cuando ambos se reunieron en la sede de la Generalitat en Bruselas. La Generalitat y el PSC se implicaron a fondo en la Ley de Amnistía como parte para que Pedro Sánchez se mantuviese en la Moncloa para su segundo mandato. El recibimiento oficial de Puigdemont sólo forma parte de esta operación; es el broche necesario. Para que todo el mundo se sienta cómodo, lo que se plantea es un recibimiento en el Parlament, que dirigirá el presidente del mismo, Josep Rull. Rull tiene varias ventajas: es de Junts, estuvo más de tres años en la cárcel por su participación en el intento independentista de 2017 y es la segunda autoridad política de Cataluña. Además, mantiene una excelente relación con Salvador Illa desde que este llegó a la Generalitat. Al contrario que con otros presidentes de la cámara legislativa catalana, bajo su mandato no ha habido tensiones con el poder ejecutivo. El plan es que Illa mantenga un perfil bajo durante el acto, pero que participe en él. La preponderancia ha de ser para el poder legislativo, para el conjunto de Cataluña. En todo caso, el PSC no será hostil al regreso de Puigdemont, al contrario. Además, Puigdemont, adicto a un clima de indecisiones, no ha desvelado qué papel jugará tras su regreso. Se negó a ser el líder de la oposición y a que su partido designase uno, lo que ha perjudicado a Junts. Si vuelve, nunca ha dicho si ocupará su escaño y si confrontará con Salvador Illa en el hemiciclo. Tampoco ha desvelado si volverá a presentarse a presidente de la Generalitat en las próximas elecciones. Pero todo apunta respecto a esto último a que así será. Más alejado Puigdemont no participó en las declaraciones entusiastas de su partido sobre la sentencia del TJUE. Se limitó a un largo artículo publicado en la red social X donde muestra su aspiración a que, tras su regreso, el movimiento pueda “recuperar fuerzas y recursos para centrarnos en el objetivo principal, que es la independencia de Cataluña”. En otras palabras, reactivar el procés con su presencia. Pero eso parece poco probable porque Cataluña ha cambiado mucho en los nueve años que Carles Puigdemont lleva huido. Para muchos independentistas, el expresident es ya una figura amortizada. Carles Puigdemont ha marcado distancias con el Parlament catalán, pero también se ha alejado de su propio partido Puigdemont sigue cobrando como miembro del Parlament. Vota por delegación. Pero participa poco o nada en la vida parlamentaria. En los últimos tiempos también se ha alejado de la vida del partido, aunque sigue siendo el presidente de Junts. Incluso se ha saltado reuniones de la permanente. En la práctica, las decisiones en Junts las toman siete personas, entre ellas el propio Puigdemont, pero dos de ellas –el abogado Gonzalo Boye y el amigo personal del expresident, el empresario Josep Maria –Jami– Matamala ni siquiera forman parte de la organización. Gira y expectativas El partido le prepara a Puigdemont una gira por toda Cataluña que se espera triunfal y que sirva para corregir las malas perspectivas que se anuncian para Junts cara a las municipales en la próxima primavera. Curiosamente, hay alguien que espera a Puigdemont y no precisamente con los brazos abiertos. Se trata de la presidenta de Aliança Catalana, Silvia Orriols. AC es el principal beneficiario en las encuestas del hundimiento de Junts. En plena euforia independentista por el fallo del TJUE, Orriols escribió en su cuenta de X: “Ojalá vuelva a Cataluña. Para que acabe la represión política, sí... pero también para que se caiga el mito”. El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y su equipo de colaboradores más cercanos llevan meses trabajando en cómo ha de ser el regreso de Carles Puigdemont este otoño a Cataluña, más cercano ahora después de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) sobre la Ley de Amnistía. Para ello, la idea en la que se trabaja desde Govern es dar prioridad al Parlament y a su presidente, Josep Rull, como parte del recibimiento oficial de Puigdemont, mientras que la Generalitat quedaría en un segundo plano, según explican fuentes del Ejecutivo catalán.
El plan de Illa para recibir a Puigdemont: quitarse de en medio y delegar todo en el Parlament
El fallo del TJUE acerca un regreso del expresident huido a Cataluña. Y la Generalitat ya trabaja en el modo y forma en que tiene que oficializarse el recibimiento al líder de Junts















