En la costa de Oleiros, concretamente en Mera, uno puede descubrir una peculiaridad del mundo de los faros españoles. Y es que en esta tranquila localidad situada en el Golfo Ártabro perviven dos estructuras emblemáticas que han servido de guía durante más de un siglo, centinelas que conocidos popularmente como los faros de Mera, presiden un entorno privilegiado frente a la ría coruñesa. Su presencia es mucho más que un adorno paisajístico, pues constituyen un sistema vital para la navegación en estas aguas bravas del Atlántico. Desde su ubicación, se domina una panorámica que abarca desde la Torre de Hércules hasta el puerto de la ciudad de cristal. Es en este rincón gallego donde el Monumento Natural de la Costa de Dexo-Serantes despliega toda su fuerza y esplendor geológico.
Los protagonistas de este escenario son dos torres de enfilación, a menudo llamadas faros “hermanos” por su diseño y su cercanía geográfica. El primero de ellos, conocido como el Faro Pequeño, se encuentra a unos escasos 56 metros sobre el nivel del mar. Esta estructura de hormigón posee una altura de 11 metros y destaca por su remate superior en un elegante enrejado de piedra. Su pareja, el Faro Grande, se sitúa en una zona algo más elevada, alcanzando los 81 metros de altitud. Con 14 metros de altura, esta segunda torre presenta una silueta algo más estilizada que su compañera cercana al borde del acantilado. Juntas forman una alineación perfecta que permite a los marinos orientarse con precisión absoluta antes de entrar al puerto.








